Justo ayer comentábamos en la revista que la alarma por el coronavirus había traído consigo la aparición de negocios muy rentables pero muy poco éticos, en forma de aumento de precios sin órganos reguladores que se aprovechaban de la necesidad y la histeria de la población. Es decir, un paquete de mascarillas que valía 5 euros pasaba a costar 40. Y eso si aún quedaban.

Viendo que la situación se estaba descontrolando y tras la malísima fama que se ganó Amazon hace un tiempo por el aumento del precio de los productos antiincendios justo en mitad de unos incendios que estaban asolando California, la compañía de Jeff Bezos ha decidido que es momento de tomar cartas en el asunto y regular.

Para ello Amazon ha decidido dar un toque de atención a aquellos vendedores que a través de su plataforma han aumentado los precios de las mascarillas de forma repentina y abusiva, según afirman en Wired.

Según un consultor que trabaja con este tipo de clientes, Amazon ha llegado a eliminar aquellos productos que han roto la política de precios en los últimos días.

Por ejemplo, si vamos a la categoría de “mejor vendidos” vemos que un paquete de 100 máscaras genéricas azules desechables, está a 15 euros, casi cuatro veces lo que costaba hace sólo unas semanas, según datos de Keepa, que hace un seguimiento de los precios en Amazon. Pero si nos vamos a las mascarillas N95, que son más profesionales y de mejor calidad, el precio de una caja de 20 de estas mascarillas fabricadas por 3M ha pasado de 17 a 70 euros desde finales de enero. Y en el caso de los productos de Honeywell éstos han sufrido un aumento similar (unas cinco veces su precio).

¿El problema? Que los representantes de 3M y Honeywell afirmaron a Wired que ellos no habían aumentado los precios de sus productos y que no pueden controlar a cuánto cobran los terceros que las venden.

En Italia, país europeo que más infectados tiene ahora mismo por esta enfermedad, está en mitad de una investigación que tiene como objetivo aclarar lo que está pasando con el precio de las mascarillas, por si pudiera haber algo ilegal en esta práctica tan poco ética y atajarla judicialmente.

Por fortuna, y siendo algo cuanto menos curioso por ser el país por excelencia del capitalismo, en EEUU tienen leyes que regulan el aumento excesivo de los precios de los productos de primera necesidad en mitad de una crisis, siendo este uno de los pilares sobre los que se está apoyando Amazon tras recibir duras críticas por parte de sus vendedores sin escrúpulos.

Y en mitad de todo esto tenemos a la OMS y a otras entidades de renombre asegurando que el uso de mascarillas no disminuye el riesgo de contagio, sino que sólo lo recomiendan para uso en hospitales y en personas ya enfermas (de coronavirus u otra enfermedad). Lavarse las manos habitualmente, toser en un pañuelo y mantener una distancia prudente son suficiente barrera para frenar esta epidemia.