Es posible que mucha gente no lo sepa, pero la llegada del 5G obliga a la industria a transformarse por completo, ya que el cambio de redes necesita de cambios en la infraestructura y en los equipos. No sólo hay que poner unas antenas aquí y allá, sino que todo el mundo tiene que virar hacia los nuevos estándares. Y eso lleva a que nuestros propios móviles lleven módems y antenas especiales, y Apple tiene un gran desafío por delante.

En cuanto a transformación 5G todos conocemos a Huawei, la empresa china que ha entrado en batalla con Estados Unidos justamente por sus avances en este campo, pero muchos olvidan a la fabricante americana de chips Qualcomm, responsable de dotar de esta tecnología a miles de móviles hoy día, y el faro al que miran muchas compañías que quieren entrar en el negocio.

La importancia de Qualcomm es tan grande que incluso Apple les necesita para su transformación al 5G, y es que el modem Snapdragon X55 será el encargado de captarlas las nuevas redes de comunicación en iPhone 5G que debería ver la luz este año.

Si bien esta parte está cubierta, ahora le falta a Apple otro punto fundamental: la antena del teléfono. Y esto no va a ser tarea fácil. Y es que pese a que desde fuera se ve como un trámite más la historia nos dice que la compañía de Tim Cook no es precisamente experta en hacer antenas… ni mucho menos.

Las antenas de los teléfonos son uno de los componentes más críticos, debido a que son los responsables de coger cobertura, es decir, se encargan de la tarea más importante del smartphone. Una mala antena puede cargarse la experiencia de usuario con un smartphone ya que no sólo puede cortarte las llamadas y la navegación, sino que además te consumirá más batería de la necesaria con su consecuente pérdida de autonomía.

Y, si bien parece raro que una compañía de teléfonos móviles haga malas antenas, Apple tiene en su historial uno de los mayores desastres de la historia reciente con el iPhone 4, el cual tenía una antena diseñada por ellos mismos y que resultó ser un fiasco ya que llegaba a colgar las llamadas dependiendo de cómo sostuviera el móvil el usuario (debido a que perdía cobertura si poníamos la mano encima de la antena).

Lo normal es que Apple aceptara no sólo el modem sino también la antena 5G de Qualcomm, pero fuentes de la compañía dicen que este modelo es demasiado grueso y que no entraría bien en el diseño de su nuevo smartphone, motivo por el cual se habrían metido ellos a diseñar la antena.

Pero esta no sería la única motivación de Apple a desarrollar componentes propios, ya que en los círculos cercanos de la compañía aseguran que lo de verdad molesta a los de Tim Cook es pagar por las patentes de los productos de Qualcomm, siendo este uno de los peajes insalvables de los últimos tiempos.

Si Apple consigue desarrollar su propia antena no sólo habrán demostrado su valía y estatus como empresa líder de hardware, sino que se estarán ahorrando mucho dinero por producto. ¿El objetivo final? No depender de nadie y volver a ser autónomos.