Vivimos tiempos complejos, sobre todo si a impuestos se refiere. Con empresas con sede en un sitio, fábricas en otro y tiendas en todas partes, el tema de lo que se paga o se deja de pagar se convierte en un dolor de cabeza, incluso para la Unión Europea y por fortuna para empresas como Google o Apple, por ejemplo.

Que las grandes empresas suelen hacer ingeniería fiscal para pagar el mínimo legal de impuestos es algo que todos sabemos y que aceptamos, que para eso el dicho dice “hecha la ley, hecha la trampa”. El problema es cuando dentro de la Unión Europea algún país hace un trato de favor a una empresa en particular, ya que eso -según nuestras leyes- se considera ayuda estatal ilegal.

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Pues de todo esto fue acusada tanto Apple como Irlanda en 2016. La encargada de demostrar la acusación fue Margrethe Vestager, jefa de antimonopolio de la UE por aquel entonces, y bajo su comisión de investigación las estancias europeas condenaron a pagar a Apple la friolera de 13.000 millones de euros en concepto de “impuestos atrasados” al Gobierno irlandés.

Tanto la empresa americana como el ejecutivo irlandés se quejaron de la resolución, negando los hechos y presentando un recurso en contra del fallo. Ahora, cuatro años más tarde, el Tribunal General de la Unión Europea le ha dado la razón a Apple, por lo que esa multa de varios miles de millones de euros se ha visto anulada… de momento.

Hay que decir que ya en 2016 tanto Apple como Irlanda fueron muy duros con el fallo. Por ejemplo, Tim Cook, CEO de Apple, se refirió al fallo como “una total basura política”, ya que entendía que ellos habían sido usados como chivo expiatorio de la jefa antimonopolio europea, ya que en la Unión la figura de Irlanda -como casi paraíso fiscal- no está muy bien vista.

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El Tribunal General de la Unión Europea ha dicho en su fallo que la “comisión no logró demostrar de manera suficientemente clara que existía una ventaja fiscal para Apple por parte del Gobierno irlandés”. Y claro, debido a esto, el Tribunal General no ha tenido más remedio que declarar nula la multa.

Y si antes decíamos que el fallo le daba la razón a Apple y al ejecutivo irlandés y que por ello la multa pasaba de 13.000 millones de euros a la ingente cantidad de 0 euros y unas disculpas, esto es sólo momentáneo, ya que aún queda una instancia judicial que visitar y lo que opine ésta será irrevocable.

¿Y esto a qué se debe? A que la comisión europea tiene ahora dos meses y diez días para apelar la decisión ante el Tribunal de Justicia Europeo, que es el tribunal de más alta instancia en Europa. Lo que ellos digan irá a misa, así que ya os adelanto que es posible que el culebrón no haya terminado, ni mucho menos. Lo que sí podemos asegurar es que esta no será la última vez que lleven a Apple a los tribunales, ya que tiene un largo historial.