El mundo de la informática de consumo está en un momento realmente interesante. El resurgimiento de AMD, las espectaculares RTX 3000 y AMD 6000, la maduración del mercado de los smartphones y la transición al 5G y WiFi 6. Sin embargo, el cambio que probablemente tenga más impacto a largo plazo sea la incorporación de la arquitectura ARM a los sistemas de escritorio y portátiles en los Macs.

El reinado de x86 parece estar tocando a su fin

La arquitectura x86 fue desarrollada por Intel a mediados de los 80. La idea era hacerlo compatible con instrucciones en 32 bits y a la vez ser retrocompatible con 16 bits y algunas aplicaciones 8 bits.

Un buen amigo, que es un desarrollador realmente bueno (por motivos legales, me pide siempre que no lo nombre ni diga que proyectos ha llevado a cabo) me ha repetido durante muchos años que la arquitectura x86 es, en sus palabras, “un montón de mierda”.

Y esto se debe a que nació para ser muy compatible, lo cual no le permitió estar tan bien construida como podría. Y cuando se le añadieron instrucciones de 64 bits la cosa no mejoró.

Intel x86

Ojo, es solvente y ser tan compatible ha sido clave para expansión de la informática. Pero los problemas de eficiencia que conlleva la pobre construcción de esta arquitectura la vuelven un tanto obsoleta en esta época marcada por la movilidad (quizás movilidad, movilidad en 2020… no, pero pilláis la idea).

ARM, hasta ahora, ha sido usada -principalmente- en dispositivos de bajo consumo, smartphones y mini ordenadores. La manera en la que está diseñada permite gestionar mejor la energía, es por eso que los Mac nuevos tienen un consumo en reposo casi nulo y un rendimiento brutal cuando es necesario.

La tecnología “BIG.little”, clave en ARM, implica que unos núcleos del procesador son más potentes que otros, para repartir así las tareas menos intensivas en los menos potentes y dejarle lo principal a los que lo son más.

mac mini m1 con ARM tdp

Los procesadores de móviles tienen consumos muy bajos, por ejemplo, el Snapdragon 865 tiene un TDP (consumo máximo) de 5W, mientras que, por ejemplo, un Intel i9-9900k sube hasta los 95W. Ahora, si subimos el TDP en los ARM, su potencia se dispara, pero no hace falta escalarlo tanto, ya que son mucho más eficientes, tanto que al Apple Silicon M1 se le estima el un TDP de entre 20 y 25W y su potencia equivalente es muy superior.

Unos cardan la lana y Apple se lleva la fama

Sin duda, una de las noticias tecnológicas más importantes del año ha sido la anunciada y materializada transición de Apple de los procesadores x86 de Intel a la arquitectura ARM de los Apple Silicon.

Y que conste, el Apple Silicon M1 es sin duda uno de los procesadores más interesantes del año, si no el más. Yo mismo he sido encandilado por él y he adquirido un MacBook Air.

Windows on ARM, un proyecto aún en desarrollo

Sin embargo, como suele ocurrir con las innovaciones de Apple, estas no lo son tanto. Microsoft lleva muchos años tratando de incorporar una compatibilidad total de ARM en Windows. Sus esfuerzos se ven muy lastrados por el hecho de que Windows es un sistema mucho más grande en aplicaciones y configuraciones de hardware, algo que Apple no sufre. Esto ha hecho que, a día de hoy, Microsoft no haya sido capaz de presentar una alternativa real ARM a x86.

Rasprerry Pi 4 que tiene procesador ARM

Por su parte Linux también ha trabajado mucho en ese sentido, probablemente aún más gracias a la Raspberry Pi y su procesador ARM para el que se han hecho ports de Ubuntu, Debian y otras muchas distribuciones.

Así pues, aunque Apple ha sido muy valiente, no se puede decir que haya sido, ni de lejos, el primero en transicionar a ARM.

Rosetta, la clave del éxito de Apple Silicon

Pero honor a quien honor merece, ya que Apple ha dado con la tecla: Rosetta. De hecho, la parte más interesante de la transición de Intel a ARM por parte de Apple ha sido el desarrollo de este software.

Rosetta es el software encargado de traducir el software x86 a algo que el procesador ARM es capaz de procesar. Esto se hace por medio de la emulación, lo cual es, a priori, poco eficiente. Sin embargo, Apple lo ha llevado a cabo realmente bien.

Roseetta 2, la clave de la transición a ARM

El rendimiento de las apps x86 en los Macs con el chip M1, aunque no es perfecto, es más que aceptable. Esto se debe a que la buena gente de Palo Alto ha sido lo suficientemente lista como para preparar estos procesadores de manera especial para estas tareas emuladas.

Apple no ha compartido los detalles de cómo es esta optimización, pero sin duda podemos concluir que es ha sido una estrategia ganadora.

Apple ayudará a hacer Mainstream a ARM

Los nuevos Macbook Air, Pro y Mini son una pasada. ARM es claramente el futuro de los ordenadores de consumo y su popularización no hará si no ayudar a su expansión. Así pues, no le tengáis miedo a ARM y disfrutad de su eficiencia y potencia.