En 2017 vivimos la explosión de este género, con “PUBG” abriendo el camino y luego “Fortnite” refinando la fórmula. Desde entonces, las compañías de todo el mundo se han ido lanzando poco a poco a este género que tantísimos millones de euros genera. Contendientes no faltan, triunfadores no son tantos.

Tras intentarlo en 2018 con el modo “Blackout”, la gente de Activision aprendió de sus errores para traernos, por sorpresa, su nueva propuesta. Se anunció el lunes y el martes nos llegó -movimiento que ya vimos con “Apex Legends”– y desde hace dos días 6 millones de jugadores han desplegado su paracaídas para intentar sobrevivir a la cacería. Ahora es nuestro turno, el de decidir qué nos parece “Call of Duty: Warzone” y contar cuales son sus características.

Gratuito para todos

Uno de los pilares sobre los que se edifica el éxito inmediato del Warzone ha sido, precisamente, que es gratis. Este Battle Royale ha llegado a PS4, Xbox One y PC en formato free to play para que todos aquellos que quieran probarlo tan sólo tengan que descargarlo, sin tener que sacar la cartera para ello.

Tan sólo los usuarios de Xbox tienen que pagar el Live Gold (la suscripción mensual que da acceso a los servicios online de Microsoft) para poder jugarlo, ya que en PS4 no es necesario tener el PSPlus y en PC no existen ese tipo de pagos (bastante tenemos con pagar la tarifa de internet todos los meses).

“Fortnite” y “Apex Legends” dejaron claro que si un Battle Royale quiere triunfar la puerta de entrada debe estar siempre abierta. El dinero ya vendrá luego, con los jugadores que se queden… y que no van a ser pocos.

Dos modos de juego

Este “Call of Duty: Warzone” tiene dos modalidades. Una se llama botín y la otra Battle Royale. En ambos modos los jugadores tienen que escapar con vida de un mapa en el que todo el mundo quiere matarlos. Pero vamos a explicarlo.

En el modo botín tú y tu equipo (de momento máximo grupos de tres soldados) tenéis que ir recolectando dinero por el mapa ya sea de fajos de billetes que hay sueltos como de pasta que le quitáis a los enemigos que habéis abatido. El objetivo es conseguir un millón de dólares y pedir un helicóptero de rescate. Si para cuando éste llegue os podéis subir y escapar, habréis ganado. Pero no es fácil.

En el modo Battle Royale la cosa es mucho más sencilla, ya que es como los demás. Es decir, todos los jugadores luchan por sobrevivir huyendo del gas asesino que te va cercando y el objetivo es, en esencia, matar y conseguir mejores armas para seguir matando… para acabar siendo único superviviente, claro.

Estas dos modalidades van a ayudar a que muchos jugadores no se vean saturados a las pocas horas de juego, ya que irán cambiando de modo conforme les pida el cuerpo.

Cambios que lo hacen único

Aquí entran los pequeños detalles, responsables de que un juego de este tipo acabe triunfando o no. En “Call of Duty: Warzone” tenemos varios aspectos que son realmente originales.

Por ejemplo, los jugadores pueden volver al campo de batalla después de muertos de dos formas diferentes. La primera es yendo al gulag, un lugar con aspecto de cárcel donde nos enfrentamos arma en mano con otro soldado caído y, si ganamos el combate, el juego nos permite volver a desplegar en el campo de batalla junto a tus compañeros. Y la segunda es recogiendo dinero, ya que un compañero puede revivirnos si paga 4.500 dólares en los puestos de reabastecimiento.

También tenemos el detalle de que las partidas no son de 100 jugadores, el tamaño clásico de los Battle Royale hasta ahora, sino que sube a los 150 jugadores y con vistas de llegar a los 200. Esto hace que, si bien de normal los combates son súper frenéticos y abundantes, el mayor número de jugadores y la facilidad para resucitar conviertan al Warzone en una locura de tiros y acción.

Luego está el tema del dinero, muy importante en el juego ya que sirve para muchísimas cosas, desde ganar la propia partida en el modo botín, a poder levantar a tus compañeros o pedir suministros. El capitalismo es fuerte hasta en el fin del mundo.

Y para acabar diría que el crossplay es algo también muy interesante -aunque menos único ya que “Fortnite” también goza de él- porque permite que jugadores de todas las plataformas se puedan partir la cara sin distinguir si tienes una PS4 o Xbox One. Esto va a ayudar a que la comunidad no se divida y a que siempre haya partidas, independientemente de la máquina desde donde estéis jugando.

Divertido y con profundidad

Pero vamos a lo importante. ¿Es “Call of Duty: Warzone” divertido de jugar? Sí, y mucho. El movimiento es ágil, los tiroteos son intensos, la acción es continua y es difícil que una partida sea aburrida. Este Battle Royale lo tiene casi todo y, pese a llevar horas entre nosotros, apenas presenta bugs o fallos.

Y, además de todo esto, también tiene el añadido de que goza de cierta profundidad heredada del juego base (no olvidemos que esto es un modo gratuito que ha salido al cobijo del exitoso “Call of Duty: Modern Warfare”) y que, conforme vas jugando, va descubriendote que saber disparar bien puede no bastar para ganar una partida.

La verdad es que el lanzamiento del juego ha sido toda una sorpresa a la par que ha supuesto un soplo de aire fresco a una fórmula que podía parecer gastada. Toca seguir jugando y echando más horas pero, de momento, la cosa pinta muy bien. En las oficinas de Activision tienen motivos para estar contentos.