En el mes de Cyberpunk 2077 un equipo de creativos se atrevió a lanzar su juego. En verdad no había peligro, porque no competían (nadie compite contra Cyberpunk 2077), por lo que el público no tendría que decidirse entre uno u otro, sino que podría elegir el que más se adaptara a sus gustos. Uno es un mundo abierto súper ambicioso y con millones de euros de presupuesto, el otro es una pequeña aventura indie de puzles creada aquí. ¿Que cual he elegido yo? Obviamente, Call of the Sea.

El cuidado y el cariño que he apreciado durante la aventura me han hecho disfrutar como pocas veces este año ante un reto que, en muchas ocasiones, no fue nada fácil para un servidor. Pero vamos con el análisis, que es el rompecabezas final de esta experiencia.

En busca de la cura

La aventura comienza con nuestra protagonista, Norah, en un barco rumbo a una isla perdida en mitad del océano. El motivo de este viaje es que la señora está bastante enferma y que, desesperado, su marido Harry marchó en búsqueda de una cura. Esta búsqueda le llevó a la isla a la que estamos a punto de llegar y lo raro es que desde hace meses no sabemos nada de él.

Pero no nos ponemos en marcha porque sí, sino debido a unas misteriosas instrucciones que nos llegaron en un paquete a casa desde algún punto de Tahití, esto es lo que hace que Norah se ponga su sombrero, se ajuste su abrigo y se embarque en una aventura que le cambiará la vida.

Por no destriparos mucho la historia, todo el juego va sobre la búsqueda de una cura a nuestra enfermedad (representada en el juego por unas machas en la piel), y nuestro camino lo marcará los distintos pasos que el equipo de investigación de Harry ha ido dando durante el último año.

Un campamento aquí, unas notas allá, un puzle ahí… y una nueva pista que seguir. Me sentí Sherlock Holmes durante gran parte del juego, en resumen, sólo que aquí no había ningún asesinato…. ¿o sí?

La jugabilidad es una: rompecabezas

Si me preguntáis en qué consiste Call of the Sea sólo os puedo decir que: en resolver puzles, continuamente. El título nos lleva por una isla repleta de pistas y notas -las cuales te van desarrollando toda la trama- y nuestro único trabajo es apuntar los datos que nos encontremos y resolver el rompecabezas.

No hay acción, no hay disparos, no hay carreras, no hay saltos. Sólo rompecabezas. Y casi siempre muy bien planteados.

El problema -o mi problema- es que muchos de estos los resolví sin darme cuenta, ya que como no entendía los patrones que me presentaban probaba al azar. Y la cuestión es que no sé si eso es problema del planteamiento del puzle o mío, por no ser el más listo de la clase.

Eso sí, el juego se encarga de intentar darte todas las herramientas, y muchas veces cuando te encuentras atrancado es que, sin querer, has pasado por alto alguna pista. Abrir el cuaderno y repasar a conciencia el escenario es clave para resolver casi todos los puzles.

Y, como este es importante, quiero resaltar que la gran mayoría de éstos están muy bien pensados y bien planteados, cosa vital en un juego de este estilo.

La sensación de estar en un película de época

Entre el excepcional doblaje (sólo en inglés) y el arte de los objetos y escenario, como jugador he disfrutado como un niño con esta aventura.

Y la razón es que Call of the Sea te mete de lleno en la trama (muy bien contada, por cierto) y te hace sentir que eres parte fundamental en una historia que evoluciona sin parar. Película de aventuras clásica, influencias lovecraftianas, sorpresas y siempre hacia arriba.

El juego no deja de coger ritmo para acabar con un giro que nos hace elegir entre dos cuestiones tan viejas que la humanidad misma: hacemos caso a nuestros orígenes, o hacemos caso al corazón. Elijáis lo que elijáis, habréis acertado.

Conclusiones

Tal y como veo en la página oficial de Out of the Blue Games, equipo desarrollador, Call of the Sea es su primer juego como estudio (pese a que está formado por veteranos del sector), así que sólo puedo augurarles un futuro muy prometedor, ya que en su estreno han hecho un gran trabajo.

Quitando algunos problemas de rendimiento (bajadas muy constantes de FPS) en nuestra copia de prensa en consola y que el popping es demasiado acusado, Call of the Sea funciona a la perfección, tanto como obra como producto.

Yo, desde aquí, os recomiendo que lo juguéis a todos aquellos que disfruten de una buena historia o que amen los rompecabezas. En ambos casos este juego os va a encantar. Y aprovecho para recordaros que forma parte del servicio Game Pass de Xbox, así que poca excusa tenéis para no darle una oportunidad.