El capitalismo tiene mil caras, desde muy positivas a tremendamente crueles, y en mitad de toda esa miríada de posibilidades las hay que son realmente perturbadoras o, simplemente, difíciles de creer. El caso de la red social Cameo es una mezcla de estas dos.

Algo que no tiene ninguna aplicación actual, a excepción de Twitter, es la interacción entre gente totalmente desconocida entre sí y, curiosamente, el contacto entre gente famosas con el mero resto de mortales. En Facebook o Instagram esto es rarísimo, pero quién no ha compartido unas palabras con Mark Hamill (Luke Skywalker) en Twitter en los últimos días, o tenido una majísima conversación con el cineasta Alex de La Iglesia.

Pero claro, esta interacción con tu estrella preferida es totalmente casual y, en la mayoría de los casos acaba siendo un fracaso porque la otra persona no te responde (imagínate ser Lebron James y tener que contestar al millón de mensajes que recibes al mes). Pues bien, es ahí donde entra el capitalismo para arreglar esa falta de casito por parte del famoso de turno.

La idea de crear una red social donde la gente que quisiera conectar con sus ídolos tan sólo tuviera que pagar una cantidad de dinero determinado a cambio de un vídeo de unos pocos segundos se les ocurrió a tres amigos en EEUU hace cuatro años. Desde entonces el número de celebridades que se ha apuntado a Cameo no ha dejado de crecer. Eso sí, el resultado es, en la mayoría de las ocasiones, lamentable.

La forma de funcionar la aplicación es que tú, como usuario, le pides algo al famosos -que diga tu nombre, que te salude, que te cuente alguna anécdota, etc- y la estrella de turno te pone un precio. Una vez aceptado y pagado, la celebridad graba un vídeo corto haciendo lo que le pediste. Vamos, que ni siquiera hay interacción en tiempo real, tan sólo una grabación de unos pocos segundos que el famoso cuelga en la red social, a la vista de todo el mundo.

Este aplicación está dejando momentos tremendamente lamentables, con famosos que salen completamente borrachos, o con la cámara desenfocada, o peticiones que no acaban como querían (Snooky, celebridad que salió del programa “Jersey Shore” ni siquiera fue capaz de pronunciar bien el nombre de un chico que le pedía un saludo).

Es un servicio creado para los fans llevado al extremo más grotesco, mostrando la cara más fea del capitalismo que pretende comprar lo que sea a cualquier precio aunque el resultado sea ridículo. Y lo peor es que la compañía reportó ganancias de 8 cifras en 2019, y su cofundador fue recientemente nombrado en el Top 30 de Forbes de los emprendedores menores de 30 años.

Entre las estrellas que han decidido entrar a Cameo destaca, en el panorama español, el jugador de baloncesto Willy Hernangómez, el cual ha pasado a engrosar las filas de famosos de la aplicación para recaudar fondos para la Gasol Fundation, una organización de los hermanos Gasol que lucha contra la obesidad infantil y que anima a hacer deporte a los más pequeños.

Quitando este caso de altruismo y de buen hacer, el resto de famosos tan sólo están ahí para ganar dinero de una forma fácil y cómoda, a expensas de personas muy desesperadas por recibir atención por parte de sus ídolos.