Tienes una cena, tu móvil está al 10% de batería y lo pones a cargar. Menos mal que tiene carga ultra rápida y con solo 15 minutos enchufado ya está al 75%.

Esta situación que antes no era posible, ahora es algo del día a día. La carga rápida en smartphones es ya un básico, especialmente en la gama media y alta.

Pero… ¿puede ser perjudicial para tu teléfono? Te lo contamos en este artículo.

¿Cómo funcionan las baterías?

Antes de nada vamos a entender, a grandes rasgos, como funcionan las baterías de nuestros teléfonos.

A día de hoy, todos los móviles (y los coches eléctricos) usan baterías de iones de litio. Estas baterías presentan ciertas ventajas respecto a los sistemas antes utilizados. Entre ellos, la alta densidad (más capacidad en menos espacio) o que carecen del famoso “efecto memoria” de los antiguos Nokia.

Sin embargo, se degradan cuando permanecen mucho tiempo descargadas, aunque los fabricantes lo previenen apagan tu teléfono antes de que la batería se acabe del todo. Además, si te compras un móvil, verás que cuando lo enciendas por primera vez tendrá, más o menos, la batería por la mitad.

Es por eso que, pese a lo que algunos dicen, no, no debes esperar a que la batería se agote antes de cargarlo, de hecho, todo lo contrario.

Carga rápida, ¿como funciona esa movida?

Cuando miramos como de rápido se carga un teléfono vamos a ver dos tipos de nomenclaturas, las de marketing (Warp charge, Quickcharge, VOOC Flash Charge) y las 100tifikas: Amperios (A), Voltios (V) y/o Vatios (W).

Dejando a un lado el marketing, vamos a centrarnos en la movida de ciencia que para algo estás en Rewisor.

Ahora vemos muy frecuentemente vatios para referirse a la carga rápida. Esta magnitud es resultante de aplicar la Ley de Ohm multiplicando voltios por amperios.

La razón por la que no siempre hemos hablado de vatios es porque, hasta hace no mucho, solo cambiaban los amperios, que variaban de 0.5A (el USB de tu portátil) a 1A (carga normal) o 2/2.4A (carga rápida estandarizada). Los voltios se mantenían fijos en 5V.

En los últimos años, gracias a los sistemas de Power Delivery y a un desarrollo mayor de estas tecnologías, se han ido aumentando estos números, aunque lo que ha permitido un gran avance en esta tecnología ha sido aumentar los voltios.

Estas tecologías se caracterizan por ser más flexibles y admitir varios voltajes y amperajes, el cargador se comunica con el dispositivo para adaptarse a las capacidades de este. Entre las más utlizadas está el USB Power Delivery (hasta 60W-100W), la usada, por ejemplo, en los MacBook. En smartphones una de las más habituales es QuickCharge de Qualcomm (hasta 27W en la versión 4).

Hay prácticamente una tecnología por cada gran marca, sin embargo, la que más destaca por sus absurdos números es el grupo OPPO (OPPO, Realme, OnePlus). Sus velocidades de carga suben hasta los 120W. Lo que promete cargar nuestro teléfono por completo en 15 minutos.

¿Y pasa algo por usar la carga rápida?

Toda la informática se lleva mal con una cosa: el calor. Las baterías no son una excepción y cuando funcionan a altas temperaturas, se degradan.

Cuanta más energía entra dentro del móvil a la vez, más se calienta y más sufren las baterías. Para evitarlo los fabricantes suelen bajar la velocidad de carga en la última fase, es por eso que a veces vemos “carga el 75% en 30 minutos”; OnePlus, por ejemplo, desarrolla una tecnología que se las arregla para mantener la mayor parte de la temperatura en el cargador, no en el móvil.

Entonces sí, usar la carga rápida degrada la batería. Y es algo que pudo demostrar un estudio de la Universidad de Arizona y la Sociedad de Ingenieros de Automoción (SAE) midiendo la autonomía de varios coches eléctricos con baterías de iones de litio, que habían usado carga “lenta” y carga rápida, viendo como en estos últimos disminuía el kilometraje que podían hacer respecto a los primeros.

¿Entonces no debo usar la carga rápida?

Antes de nada, lo más importante es que siempre uses cables y cargadores de alta calidad como este Anker. Además, tened en cuenta que si el cargador, el móvil o el cable no son compatibles con la carga rápida, esta no funcionará.

Y sobre si usar la carga rápida, lo ideal sería que, para la carga diaria, la de por la noche, usemos un cargador lento y dejemos la carga rápida para momentos de necesida.

Por supuesto, esto también aplica a ordenadores, tablets, coches o cualquier dispositivo que use baterías de iones de litio.

¿Y tú? ¿Has notado que la autonomía de tus dispositivos ha disminuido notablemente con el tiempo?