Es el satélite que nos ha acompañado desde el comienzo de los tiempos, siempre arriba en el firmamento. Ha despertado fábulas, mitos y leyendas, e incluso la obsesión de muchos. La hemos visitado, la hemos observado y la hemos hecho protagonista de canciones, libros y poemas. ¿Y sabéis qué? Los misterios lunares nos siguen fascinando.

Pese a que el espacio ya no es un lugar inaccesible -la NASA y SpaceX han convertido las estrellas en un lugar más al que ir- como lo era antaño, hay grandes preguntas que nos seguimos haciendo pese a que las respuestas parecen estar al alcance de la mano. Y cuando os digo esto, me refiero, concretamente, a la Luna, nuestro satélite, el cual fue conquistado allá por 1969 pero del que sabemos muy poco.

Confirmamos Hay agua en la Luna portada
[La superficie lunar llena de cráteres y agujeros – Crédito: Unplash]

Y, ¿por qué sabemos poco? Pues porque apenas nos hemos traído muestras lunares. Ni en aquella misión Apolo 11 de 1969 los americanos trajeron gran cosa, ni en 1976 los rusos en la misión Luna 24, de la cual sólo trajeron 170 gramos de rocas.

Por fortuna los chinos han decidido que ya era hora de dejar las medias tintas, mandar un buen cohete al satélite y resolver los misterios lunares. Para ello hace unas semanas lanzaron el cohete Long March 5 en el que iba la nave espacial Chang’e-5 (de 8,2 toneladas métricas), la cual tenía la misión de recoger rocas lunares. Y por si me preguntáis por el éxito de la misión sólo os diré una cosa: 382 kilogramos de rocas lunares recogidos.

“Esto es impresionante”, dice Paul Byrne, un científico planetario de la Universidad Estatal de Carolina del Norte para la revista Wired. “Estas son las primeras muestras en 44 años, y de un área que aún no habíamos muestreado. En conjunto, esto es realmente importante.”

En términos mundanos, la Luna es en realidad una cripta volcánica perforada, un lugar esculpido por enormes impactos y extrañas erupciones de lava. Y la cuestión es que a pesar de haberla visitado unas cuantas veces y haberla escudriñado con telescopios y satélites en las últimas décadas, no sabemos casi nada de la Luna. Desde sus orígenes magmáticos, hasta sus entrañas fundidas, pasando por sus erupciones abrasadoras la Luna sigue siendo un misterio.

La misión está ya de vuelta la Tierra y ha sido considerado un éxito por la Administración Espacial Nacional China y por el resto de agencias, la cuales celebran este hito. Ahora toca investigar a fondo las muestras y dar respuesta a los tantísimos misterios lunares. Por fin, queridos lectores, conoceremos los secretos de nuestro guía en el cielo cuando el sol parte por el oeste.