Hace tiempo que la sociedad comenzó a preocuparse por su seguridad, sobre todo en términos informáticos, por lo que las compañías tecnológicas tuvieron que currarse las excusas para robarnos los datos. Pero claro, una cosa es que Facebook sepa mis gustos y lo que hablo con mi hermano por Messenger, y otra es que mi Gobierno me ponga una cámara de vigilancia en la puerta de mi casa… y otra dentro.

Pues eso de lo que hablo, que puede sonar a alguna obra de literatura distópica, es lo que está ocurriendo en China según podemos ver en medios como la CNN o Futurism. Y la cosa es que el motivo por el cual están haciendo este despliegue de cámaras es, por supuesto, el coronavirus. O eso aseguran.

La versión oficial del gobierno es que necesitan saber si las personas contagiadas o expuestas a la COVID19 respetan las normas de aislamiento total. Ya que tienen que hacer cuarentena obligatoria para evitar propagar el virus.

Para ello en varias provincias chinas se han ido instalando, en los últimos dos meses -pico de contagios del coronavirus- varios millones de cámaras, que se unen la enorme red de vigilancia que ya tienen en todo el país.

Pese a que los datos van variando, un informe de IHS Markit Technology, que forma parte de Informa Tech, China tenía 349 millones de cámaras de vigilancia instaladas en 2018, casi cinco veces el número de cámaras en los Estados Unidos.

Y para el año 2021 la proyección dice que tendrán 6 veces más cámaras de vigilancia que EEUU. Estos números hacen que, ahora mismo, de las 10 ciudades más videovigiladas del mundo seis sean chinas (con Chongqing y Shenzhen a la cabeza).

En el reportaje de la CNN, un funcionario público llamado William Zhou contaba que, a su regreso a la ciudad de Changzhou, un trabajador comunitario y un oficial de policía fueron a su apartamento y colocaron una cámara de seguridad apuntando a la puerta de su casa, pero desde un armario dentro de su casa. Por supuesto el nombre dado por el funcionario es un pseudónimo, ya que no se atrevió a dar el verdadero.

Mientras que gran parte de la población se muestra indignada ante esta clara “violación de su intimidad”, pese a la gran censura que impera en China, el Gobierno se excusa en que estas cámaras ayudan a la digitalización del proceso de prevención y que están ahorrando dinero y salvando vidas. Sin duda estamos ante una nueva era, y no parece una buena noticia.