WhatsApp ha cambiado recientemente sus términos y condiciones. Ahora, si no eres ciudadano de la Unión Europea, tus datos serán utilizados por Facebook para diseñar campañas publicitarias más personalizadas. Si eres ciudadano de la UE, tus datos están protegidos gracias a la GDPR, la ley de protección de datos europea. Aún así, muchos han preferido cambiar WhatsApp por Telegram o Signal. Esta última aplicación alcanzó los 3,5 millones de descargas el pasado fin de semana.

Ya os hemos hablado en otras ocasiones de Signal. Signal es una aplicación de código abierto propiedad de Open Whisper (Signal Messenger LLC es su nombre actual), los mismos que diseñaron el cifrado de seguridad de WhatsApp. Esta aplicación tiene también para enviar mensajes (que pueden autoeliminarse) individuales y en grupo (de hasta 1000 personas) y videollamadas de hasta 8 personas. Es una aplicación tan segura que la Comisión Europea la recomienda a su personal y Edward Snowden afirma que es una de las razones por las que sigue vivo.

¿Cómo pasarte a Signal?

Descargársela es muy sencillo: las apps store de Android e iOS las ofrecen en sus catálogos, pero también es posible descargarse la APK desde la propia página web. En la página web también es posible descargarse la versión para ordenador que se puede usar en Windows, iOS y Linux. Conectar el móvil y el ordenador para poder tener la misma cuenta en ambos también es posible. Yendo a Ajustes > Dispositivos enlazados se podrá escanear la imagen QR que aparecerá en la aplicación del ordenador. Igual que en WhatsApp, vamos.

[Yo lo he hecho para este artículo y ha sido muy fácil]

Además, una de las primeras cosas que te pide al registrarte (aparte del número, apodo y, si quieres, foto) es un código PIN para proteger aún tu cuenta. Esto sirve, por ejemplo, para pasar la cuenta de un móvil a otro. En la aplicación te preguntarán frecuentemente por este PIN, con el objetivo de que no te olvides de él, pero esto se puede silenciar para que no te vuelvan a preguntar. Si quisieras quitar el PIN, sería posible igualmente recuperar tus conversaciones con las copias de seguridad que crees de tu chat (protegidas con contraseña).

Configurar tu privacidad

Signal ofrece varias posibilidades para proteger tu privacidad lo máximo posible. En el menú de ajustes, por ejemplo, nos dan la posibilidad de bloquear el acceso a la aplicación con el código de bloqueo de tu teléfono o tu huella dactilar. También es posible impedir que se puedan hacer capturas de pantalla dentro de la aplicación, en caso de que tuvieras un malware que se dedicase a ello.

La posibilidad de usar en la aplicación un teclado incógnito impide que los teclados como el de Gboard de Google se queden con lo que escribes. Y para evitar revelar tu dirección IP, Signal se ofrece a redirigir todas tus llamadas y que pasen primero por su servidor (aunque esto reducirá la calidad). Además, podrás recibir tus SMS y MMS en la aplicación, aunque estas comunicaciones no estarán encriptadas.

Utilizando la aplicación

Puedes enviar una invitación a tus amigos y familiares para que usen la aplicación, tanto a las personas individuales como a los grupos. Los grupos se crean de la misma forma que en WhatsApp, seleccionando uno a uno los contactos o enviando links para que puedan unirse. Aun así, se puede dar a la opción de que tenga que ser necesaria la aprobación de un administrador antes de entrar al grupo, en caso de que se quisiera crear un grupo para una comunidad online o para conocer gente.

[Para poder mandar fotos de gatitos y tener tu privacidad asegurada]

En los chats también se puede impedir que tus contactos vean cuando están tecleando o desactivar las notificaciones de lectura, para que no se pueda comprobar cuándo se ha leído un mensaje.

En la actualidad, todos estamos preocupados por nuestra privacidad, cada vez más en peligro gracias a las nuevas tecnologías y las empresas que desean utilizar nuestros datos para obtener beneficios. Y, aunque Facebook en Europa siga sin poder usar nuestros datos para enseñarnos anuncios más personalizados y, por lo tanto, lucrarse de estos, siempre viene recordar que tenemos alternativas, al igual que las empresas deberían recordar que con nuestros derechos no se juega.