En estos días de noticias, información y desinformación, hemos visto un movimiento altruista de varios equipos de ingenieros, arquitectos, médicos, diseñadores y demás ramas del conocimiento, poniendo todo lo que saben para diseñar y construir respiradores que ayuden al “pico” de la curva que está por llegar a los hospitales de muchas partes del mundo.

Seguramente hayas oído hablar en terminología sanitaria estos días y no hayas terminado de entender la diferencia entre cada tipo de respirador, y esto es lo normal, ya que suelen usar siglas y poco más..

En términos generales, para hacernos una idea, se han desarrollado diseños para dos tipos de respiradores que se utilizan como asistentes a pacientes con problemas respiratorios:

Respirador por sistema Jackson REES

Respirador por sistema AMBU

Pues bien, sobre estos dos modelos se han desarrollado las diferentes soluciones que más adelante veremos.

Pero vamos a lo importante. Este nuevo virus provoca, en los casos más severos, insuficiencia respiratoria, y esto deriva en que los pacientes dependen de ventilación artificial, por lo que es imprescindible que estos respiradores puedan ser automáticos.

Y como el ser humano puede llegar a ser extraordinario, de esta necesidad han surgido decenas de iniciativas colaborativas para diseñar y fabricar prototipos de ventiladores automáticos. Tanto es así que este movimiento ha llegado a convertirse en una especie de “Hackathon” médica, donde el tiempo corre en nuestra contra y la colaboración y el aporte de conocimientos es nuestro mayor aliado.

En Italia, en el hospital de Chiari concretamente, se encontraban desbordados y con  falta de medios y recursos para poder atender a todos los pacientes con insuficiencia respiratoria, por lo que el equipo médico recurrió a la idea de reproducir las válvulas que necesitaban a través de una impresora 3D. Los encargados de hacerlo fueron Cristian Fracassi y Alessandro Romaioli, dos voluntarios que usaron su impresora 3D para crear copias (no oficiales) de una válvula patentada que escaseaba en los hospitales y que podía paliar el problema de forma temporal.

¿Y en qué se convirtió esta necesidad? En 50 copias en 6 horas. Una solución creativa, tecnológica y práctica antes de que llegue la ayuda sanitaria y que ha servido de ejemplo a mucha gente en todo el mundo.

Estas iniciativas de colaboración cubren todo tipo de diseños y de prototipos, ya no solo respiradores. En Nueva York (EEUU), por ejemplo, se ha estimado que se necesitan, al menos, 18.000 ventiladores entre sus hospitales para afrontar la pandemia, poniendo sobre relieve lo importante que son estas acciones.

Y ahora vamos a repasar las ideas y las acciones más interesantes que hemos ido conociendo a lo largo del mes. ¡Vamos allá!

Respiradores:

REESISTENCIATEAM, un grupo de colaboradores de todas las partes de España y que suma ya más de 3400 miembros colaboradores en su grupo de Telegram, ha diseñado en un tiempo récord (4 días) un respirador automático. El último prototipo que han sacado, el REESPIRATOR23, está disponible en su web, incluyendo planos, código y parámetros para que pueda ser replicable en cualquier lugar del mundo (claramente, donde se disponga de los materiales para fabricarlo).

Open Source Ventilator, en este caso nos vamos Irlanda, donde más de 300 ingenieros y diseñadores a través de Facebook se unieron con el objetivo de construir un ventilador utilizando materiales fácilmente disponibles, impresión en 3D y recursos de hardware de código abierto. En sólo siete días han construido un prototipo que podría ser validado por las autoridades irlandesas los próximos días como una solución a la escasez de respiradores.

Oxygen es un grupo de jóvenes investigadores que, desde Barcelona, comenzaron con el diseño de un respirador manual tipo AMBU. Con un motor de limpiaparabrisas, este prototipo está diseñado con piezas recuperadas de automóviles y electrodomésticos pequeños. El primer diseño era en madera y lo van a reconvertir a metacrilato para que sea más hipoalergénico.

Máscaras:

NanoHack. En este caso, el fabricante chileno Copper3D a través de su iniciativa “Hack the Pandemic” propone el código en abierto para poder imprimir en 3D tu propia máscara. Esta empresa ya realizó otros trabajos en el campo médico combatiendo la transmisión del VIH durante la lactancia. Es importante tener en cuenta que este tipo de máscaras es menos efectiva que las máscaras que recomiendan los sanitarios (con una protección de hasta 8 horas), pero es una alternativa en épocas de crisis.

Ayudame3D se ha sumado y, además de seguir ayudando con sus prótesis en 3D, ahora colabora con los servicios sanitarios en la fabricación de mascarillas (a las que se les debe aplicar un filtro) y máscaras (escudos de cara).

Entre los bancos de modelos en 3D de código abierto encontramos la plataforma de Thingiverse, donde podéis encontrar múltiples diseños e ideas para imprimir en 3D. Por ejemplo, un gancho para no tocar los picaportes al entrar o salir de casa, o unos soportes para hacer una mascarilla casera.

Entre los modelos más descargados en Cults se encuentran la máscara facial reutilizableZipguy” un modelo más elaborado -en cuanto a montaje- que permite cambiar el filtro de tela tantas veces como queramos. También encontramos viseras de plástico, papel higiénico para imprimir y , para no perder el estilo en estos tiempos, os dejamos el diseño de la máscara COVID-19.

A medida que pasan los días y aumentan el número de afectados, vemos cómo las estadísticas van aumentando con unas predicciones que no pintan muy bien de cara al abastecimiento de equipo y materiales dentro de los hospitales. Este tipo de proyectos e iniciativas refuerzan la fe en la humanidad y nuestra capacidad para compartir y colaborar juntos a nivel internacional desde casa.