Si tenéis más de 25 años -año arriba, año abajo- seguramente el timo del príncipe nigeriano os suene bastante. Correos semanales en vuestra cuenta de Hotmail donde un señor desconocido os ofrecía una enorme cantidad de dinero. El timo tenía diferentes variantes, desde que necesitaba un pequeño pago por tu parte para que te diese acceso a su fortuna porque estaba retenida a, simplemente, regalarte dinero porque tu correo le había gustado. Esto se convirtió en un clásico, muy dado a las bromas, lo que no sabíamos era que en Nigeria los jóvenes informáticos vivieron una pesadilla por esto.

Para saber de qué estamos hablando toca remontarse a 1992, año en el que se fundó la Brigada Especial Antirrobo de Nigeria (SARS) bajo la tutela del comisionado de policía Simeon Danladi Midenda. Éste alto cargo quería un cuerpo de policía que acabara con la gran cantidad de robos en carretera que sufría el país.

[Toda esta historia tiene raíces en la clásica película “El principe de zamunda”]

¿El problema? Que tan sólo un año después de su creación, el equipo comenzó a recibir denuncias por brutalidad policial. Acusaciones sin pruebas, fuerzas desmedida, muertes… el SARS no empezaba con buen pie, o al menos no desde el punto de vista de los ciudadanos, los cuales comenzaron a sentirse desprotegidos ante su propia policía.

Como cuentan en Wired, algunos de los métodos de tortura incluían un antiguo método llamado tabay (recientemente documentado en una investigación de la BBC Africa Eye), en el que los brazos de las víctimas son forzados hasta la espalda y atados por el codo y las muñecas hasta que la sangre deja de fluir por los brazos.

La cosa es que el crimen en carretera fue descendiendo con los años… hasta que apareció una emergencia nacional, una que precisaba de la acción del SARS y una que no sabía que acabaría en la crisis policial que hoy tienen en Nigeria.

[Imágenes reales de las manifestaciones contra el SARS – Crédito: Unplash]

Y todo esto comenzó a principios de la década de los 2000, cuando los delitos informáticos empezaron a cobrar fuerza en el país. Citas fraudulentas, suplantación de identidad, la estafa del príncipe nigeriano… Con la llegada de internet en Nigeria vivieron una revolución, y no para bien.

Por eso mismo, el grupo SARS decidió que su nuevo objetivo era combatir estos delitos cibernéticos, sin importar demasiado las formas ni la legalidad. Bajo este pretexto, la policía empezó a ir a por los “Chicos de Yahoo” (nombre que se les daba a los jóvenes y presuntos estafadores), sin importar las pruebas que tuvieran contra ellos.

“Un oficial del SARS podría mirarte, decidir que eres un criminal y tratarte como tal. Se ha detenido y abusado de personas por conducir un coche llamativo, llevar rastas o tatuajes o poseer un iPhone”, comenta un ciudadano de la capital de Nigeria en declaraciones a Wired.

[Y no sólo en Nigeria, las manifestaciones tuvieron lugar por todo el globo – Crédito: Unplash]

Y todo esto está reflejado en datos y estadísticas ya que la organización Human Rights Watch cifra en 10.000 las bajas civiles causadas por la brutalidad policial entre los años 2000 y 2007, curiosamente durante el apogeo de la estafa del príncipe nigeriano.

Pese a todo lo que nos dicta el sentido común, durante la pasada década las actuaciones del SARS no han descendido, sino todo lo contrario, llevando al país a un punto de no retorno. A cada manifestación se le respondía con cargas, a cada protesta con brutalidad, y a cada ciudadano que alzaba la voz se le escarmentaba. De ahí a que, hartos y sin nada que perder, la población nigeriana -sobre todo los jóvenes- pusieran toda la presión posible en las calles y en las redes, en busca de una sola cosa: la disolución del SARS.

Y ahora mismo os estaréis haciendo la clásica pregunta de “¿lo consiguieron?, ¿tiene esta historia final feliz?”. Y a mí me toca deciros… que sí, pero con peros, porque esto es el mundo real, no Hollywood.

[El simbolismo de una bandera manchada de sangre… – Crédito: Unplash]

Tras cuatro días de protestas, el 11 de octubre el Gobierno de Nigeria anunció la disolución del SARS. Pero solo dos días después del anuncio, el jefe de policía del país, Mohammed Adamu, anunció la creación de una nueva unidad de policía llamada Equipo Especial de Armas y Tácticas (SWAT), y aquí viene la parte negativa, ya que los oficiales del SARS serán reasignados a otros equipos policiales, en lugar de ser despedidos o procesados.

La historia sigue, y seguirá por desgracia, poco podemos extraer de esta historia más allá de la resiliencia y valentía que ha mostrado el pueblo nigeriano, y de que lo que para nosotros era una broma recurrente sin maldad alguna, en Nigeria fue el motivo del comienzo de una pesadilla.