Hay circunstancias en las que depositar el voto en la urna el día de las elecciones puede presentar ciertas complicaciones. Una de ellas es, por ejemplo, estar a más de 300 kilómetros de la superficie terrestre. Eso es lo que les ocurrirá a cuatro astronautas estadounidenses el 3 de noviembre, fecha de las próximas elecciones presidenciales en las que se verán las caras Donald Trump y Joe Biden.

La presencia humana en el espacio es permanente desde el año 2000 gracias a la Estación Espacial Internacional (EEI), por lo que no es nada raro que la fiesta de la democracia le pille a más de uno más allá de las nubes. De hecho, en Estados Unidos el derecho de los astronautas a votar desde el espacio está reconocido desde 1997.

[ Estación Espacial Internacional. Fuente: NASA ]

Ese año se aprobó en Texas una ley que permite a los astronautas votar electrónicamente desde fuera del planeta. “Toda persona que reúna los requisitos para ser votante según el Código Electoral de Texas, pero que vaya a realizar un vuelo espacial durante el periodo de votación anticipada y el día de las elecciones, puede votar”, sentencia la ley. No es casual que se trate de una ley texana. El Centro Espacial Johnson de la NASA se encuentra en Houston, de manera que lo más habitual es que los astronautas residan en dicho estado.

Desde que el astronauta David Wolf estrenara la norma a bordo de la estación espacial rusa Mir en 1997 hasta hoy han pasado más de dos décadas. Sin embargo, el procedimiento no ha cambiado mucho. Antes de abandonar temporalmente el planeta, los astronautas deben rellenar un formulario para solicitar el voto desde el espacio. Una vez aprobado, los supervisores del condado correspondiente le envían unas papeletas de prueba a la NASA, que, en un ordenador de entrenamiento, comprueba que puedan ser rellenadas desde el espacio.

Si la prueba se lleva a cabo con éxito, el día de las elecciones la agencia espacial estadounidense envía por correo electrónico las papeletas a los astronautas. Ellos las rellenan y las mandan de vuelta a la tierra a través de la NASA, que actúa nuevamente como intermediario entre el astronauta y la responsable electoral del condado correspondiente. El procedimiento es incluso más sencillo que votar desde el extranjero en algunos países.

La astronauta Kate Rubins ya ha explicado que ejercerá por segunda vez su derecho a voto en el espacio. Rubins partirá rumbo a la EEI a mediados de octubre junto a otros dos astronautas rusos. Desde allí, realizará experimentos cardiovasculares e investigará las aplicaciones del enfriamiento láser en sensores cuánticos. Además, a final de mes, está previsto el segundo vuelo de la Crew Dragon de SpaceX y tres de sus cuatro tripulantes son también estadounidenses, así que en la cita electoral del próximo 3 de noviembre habrá hasta cuatro votos emitidos en órbita.