Si viajásemos al pasado, unos 50 años más o menos, y nos fuésemos a hablar con el director de la NASA para comentarle que tenían que elegir cuidadosamente qué debían lanzar y qué no al espacio porque, en unos años, tendríamos la atmósfera a reventar, lo más seguro es que hubiese llamado a seguridad.

Pensadlo, la atmósfera es enorme, realmente una cantidad de espacio que es difícil de imaginar, la cual no se limita a una sola superficie como pasa con la Tierra, ya que contamos con diferentes altitudes. Pues la estamos saturando a un ritmo preocupante.

Y ha sido Moriba Jah, investigador de la Universidad de Texas, el que ha decidido emprender la misión de concienciar a la población y a las empresas de lo que está en juego ahora mismo. Para visualizar la congestión orbital, este profesional construyó un visualizador llamado AstriaGraph, el cual es capaz de mostrar las posiciones de todos los objetos activos actualmente en el cielo (echad un ojo al vídeo porque es muy gráfico).

Según sus números, hay unos 3.000 satélites activos en uso hoy en día, siendo esto un problema porque el número lleva creciendo de forma exponencial dese hace unos 5 años, ya que empresas como Starlink envían hasta 60 pequeños satélites en un solo lanzamiento.

Ah, y toda esta congestión orbital es sin añadirle las 20.000 piezas de desechos orbitales que las autoridades rastrean diariamente activamente. Por eso, cuando ampliamos el visualizador de la atmósfera, vemos cómo la Tierra comienza a sentirse un poco rodeada.

También diseñó un gráfico en tiempo real que muestra cuán cerca están los objetos entre ellos cuando giran alrededor del planeta, con picos de velocidad de hasta 15 veces más rápido que una bala.

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[Imagen de un satélite orbitando la Tierra – Crédito: Unplash]

Y, ¿qué problema hay con esto? Las colisiones. Pese a que en la atmósfera hay aún espacio suficiente, el riesgo de colisiones entre objetos, desechos y satélites empieza a ser preocupante, y más si tenemos en cuenta la cercanía que hay entre ellos y las velocidades que llegan a alcanzar durante su recorrido (además de que un choque menor podría amplificarse y acabar con órbitas enteras).

Pero antes de irnos quiero dejar un mensaje tranquilizador, ya que Moriba Jah no prevé un apocalipsis orbital a corto plazo, pero sí una posibilidad a largo plazo que podría ser evitada si la industria aeroespacial se pone ya con este problema. Ojalá le hagan caso, dependemos demasiado de esos satélites que nos orbitan alrededor cada día.