Aceptémoslo, de aquí en adelante estar delante del ordenador con un micrófono en la boca y con tu jefe al otro lado de la pantalla va a ser la norma. Las videollamadas se han convertido en una realidad que nos golpea cada día. Para trabajar, para ver a tus amigos, para charlar con tus padres… Esta herramienta -tremendamente útil, eso sí- ha sustituido por completo a las relaciones sociales tradicionales. Y por eso queremos echarte una mano.

Que si no se nos oye bien, que si la imagen se congela cada poco, que si hay mucho ruido de fondo, que si tengo mucho eco, etc. Los problemas a la hora de hacer una videollamada pueden ser casi infinitos, pero por fortuna, casi todos tienen fácil solución. Con una serie de consejos y trucos podemos convertir ese infierno de cacofonías y congelaciones en una conversación estable y fluida, y nuestra labor es explicarte cómo.

Como una videollamada consta de varias partes, vamos dividir el artículo en secciones, para no liarnos:

Qué cámara elegir

El video en una videollamada es fundamental, eso es obvio, pero lo importante es entender de primeras que, por muy buena que sea nuestra cámara o webcam, la compresión de la imagen y la poca estabilidad de los programas que usamos hacen que, de normal, una cámara de gama alta se vea prácticamente igual que una de gama media. Una cosa es que nos grabemos para Twitch o para Youtube, ahí no me meto, pero si hablamos de videollamadas la línea que separa la gama alta de la media se vuelve difusa.

Nuestro consejo es que si no tenéis webcam, o si la del portátil es ya muy vieja, os hagáis con alguna que tenga resolución 720p (el HD básico) y que grabe a 30 FPS, no más. Si buscáis en internet podéis ver que este tipo de webcams son realmente baratas, ya que a día de hoy son el estándar de la gama media, por lo que no tenéis que arruinaros para comprar una. Y eso si no tenéis webcam, ya que las cámaras de los portátiles de los últimos años cumplen su función con mucha dignidad.

Esto en cuanto a hacer videollamadas a través del ordenador (que es lo más normal cuando hablamos de trabajo), pero si nos vamos al mundo de los smartphones aquí la cosa cambia, ya que mi único consejo es: que limpiéis bien la cámara frontal.

Por fortuna los móviles, incluso los de gama baja, de hace tres o cuatro años para acá, tienen una cámara selfie decente, por lo que no tenéis que preocuparos de nada, casi seguro que vais bien equipados. Eso sí, recalco lo de limpiar la lente, ya que suelen estar llenas de huellas y eso empeora mucho la calidad de la imagen.

Qué micrófono elegir

Aquí sí que entramos en algo realmente importante. La imagen se puede ver mal, no nos molesta demasiado, pero el sonido tiene que ser perfecto. Los seres humanos podemos tolerar imágenes entrecortadas y pixeladas, pero sin duda no podemos seguir una conversación si la voz falla o se oye muy mal, es una ley fundamental de la comunicación.

Ya tengamos un MacBook Pro o un ASUS Rog de última generación, lo que os aconsejo es que os compréis un micrófono dedicado, ya que los micrófonos integrados en los portátiles son malos, todos. Suenan a lata y recogen demasiado ruido ambiente, hasta el punto de que casi cualquier micrófono es mejor que usar el integrado.

Mi recomendación es que si tenéis en casa auriculares con micrófono (como los que nos vienen con los smartphones) los uséis y, si tenéis la posibilidad, os compréis unos especialmente para la ocasión. Las marcas como Logitech, Plantronics o Sennheiser tienen modelos pensados para hacer videollamadas -los típicos que vemos en las empresas y call centers– que son baratos (entre 20 y 30 euros), cómodos para llevar durante horas y que dan una buena calidad de audio.

Y, si queremos ir un poco más allá, en vez de irnos a unos auriculares con micrófono, lo óptimo es hacernos con un micrófono de mesa. Estos modelos, que muchos recordaréis de los estudios de radio, son una solución más cara pero también dan muchísima más calidad de audio. En un micrófono de mesa nos podemos dejar lo que queramos, pero por unos 40 o 50 euros ya tenemos opciones perfectas para videollamadas y que se conectan sin mayor problema por USB al ordenador, tampoco es necesario más.

Por último, si usáis el móvil para las videollamadas os aconsejo que uséis los cascos que vienen con el teléfono, ya que llevan micrófono, pero si los hemos perdido o no los tenemos a mano lo que es muy importante es que localicéis donde tenéis la entrada del micrófono en el móvil para no taponarlo, ya que es un fallo muy común a la hora de coger el teléfono con la mano y empeora enormemente la calidad del audio.

Cómo me conecto a internet

El punto crítico, por el que pasa todo, y el responsable de la estabilidad. Aquí los consejos son sencillos. Si hacéis videollamadas desde un ordenador os aconsejamos que lo hagáis conectados por cable al router, así os aseguráis la mejor conexión.

Si tenéis que conectaros por WiFi porque no tenéis puerto de internet en el ordenador, al menos haced las videollamadas en la misma habitación donde tenéis el router. Si esto no pudiera ser posible intentad que no haya más de 2 paredes entre el router y vuestro ordenador.

ZOOM y sus problemas en la seguridad llamadas videoconferencia 2

Y, como estamos con el tema del WiFi, es importante que sepáis que desde hace años nuestros routers nos dan dos señales, una de WiFi normal y otra que pone WiFi Plus. La diferencia es que la primera va a 2.4 GHz y la segunda a 5 GHz. De normal os aconsejo que siempre os conectéis a WiFi Plus porque tiene más estabilidad de señal y alcanza mayores velocidades, siempre y cuando estéis cerca del router.

Es decir, si vais a hacer videollamadas en la misma habitación o en la sala contigua a donde tenéis el router usad el WiFi Plus y si tenéis que iros a varios metros de distancia del router escoged el WiFi normal de 2,4 GHz, ya que esta señal tiene más alcance y soporta mejor las distancias.

Con todos estos consejos, en principio, vuestras videollamadas deberían dejar de dar problemas, aunque lo bonito de la informática es que tiene su propia entropía y es imposible saber por dónde saldrá el próximo problema.

Eso sí, como la experiencia es un grado os aseguramos que con estos sencillos trucos en nuestra revista hemos mejorado la calidad de nuestras videollamadas, y cuando estás más de una hora al día delante de la cámara se agradece que todo vaya lo más fluido y claro posible.