Sé que estas leyendo esto desde la comodidad de tu hogar, en pijama y con el portátil abierto, el teléfono encendido y el calendario lleno de garabatos. Estás currando desde casa porque es lo más seguro para todos, ya que las enfermedades no distinguen ni de sexo, raza o religión y aquí todos somos posibles pacientes. Y sí, sé que puedes estar agobiándote porque no te encuentras en tu ecosistema natural de trabajo. No te preocupes, hoy estamos para ayudarte, hemos estado años en tu situación y salimos victoriosos.

Ahora, a través de una serie de puntos, os daremos algunos consejos y trucos que nos ayudaron a nosotros en el pasado -bueno, y ahora mismo ya que la cuarentena es para todos- y que nos hicieron ser más productivos durante nuestra jornada laboral. ¡Vamos allá!

No trabajes en pijama

Sabemos que es tentador y que sin duda el placer de hacerlo es grande, pero la realidad es que esto puede acabar repercutiendo en tu rendimiento. Ponte ropa cómoda, un chándal por ejemplo, pero que la ropa de cama no sea la misma que la del trabajo, ya que el cerebro a la larga agradece que haya cierta separación entre una cosa y la otra. Ropa de descansar y ropa de trabajar, aunque sea cambiar el pijama por algo igual de cómodo.

También aconsejamos que repitáis la liturgia que hacíais cada mañana antes de ir a trabajar. En mi caso es desayunar, duchar y vestirme para salir de casa listo al trabajo. Así que ahora, pese a trabajar desde casa, lo sigo haciendo igual y me ayuda subconscientemente a cambiar la mentalidad de “casa” a “trabajo”.

Ponte horarios

Esto lo decimos por dos motivos y con dos justificaciones. La primera es que necesitas un horario. Si en tu trabajo normal haces de 9 de la mañana a 6 de la tarde con una hora para comer, ahora que trabajas desde casa respeta esa estructura, con su pausa para el café o para comerte esa pieza de fruta que siempre te tomas a las 10.30 de la mañana. No tiene que estar todo el tiempo sentado delante del ordenador trabajando, haz lo que harías en tu día a día.

Y luego está el segundo motivo: no hagas más horas de las que debes por “estar en casa”. Tu horario sigue siendo sagrado y muchos jefes querrán forzarte a que eches más horas porque, total, estas en casa delante del ordenador, no te cuesta nada. Cíñete a tus horas y no dediques más tiempo del que dedicarías en una jornada normal de trabajo.

Ten la mesa ordenada y una silla cómoda

Algo que a mí me ha ayudado durante todos estos años es tener mi lugar de trabajo ordenado y limpio. Es cierto que no todo el mundo tiene un despacho en casa donde trabajar, pero dentro de nuestras posibilidades bien seguro que podéis disponer de una mesa más o menos espaciosa.

Una vez que la tengáis seleccionada toda adecuarla. Portátil, libreta, calendario, smartphone… y poco más. Debéis guardar cierto orden en vuestro espacio de trabajo ya que suele ayudar a que nos desconcentremos menos y a que nos sintamos más a gusto. Evitar tener cables y papeles por en medio y, sobre todo, elementos que no sean del trabajo.

Ah, y no trabajes en el sofá, acabarás con la espalda totalmente destrozada (la foto es una muestra de lo que no debéis hacer jamás). Localiza la silla más cómoda de la casa y hazte con ella y, si no tienes y puedes, aprovecha ahora para comprarla, tu higiene postural te lo agradecerá.

Ordena las tareas por importancia

Algo muy común de trabajar en casa es que perdemos el foco y la perspectiva, y solemos comenzar a agobiarnos en cuanto nos entran varios encargos a la vez ya que no tenemos cerca a un superior o un compañero con el que poder hablar o al que pedir consejo. Y esto tiene fácil solución.

Lo que a mí me ha funcionado con bastante efectividad ha sido el categorizar las tareas por orden de importancia / inmediatez. Primero hacemos los trabajos más urgentes, lo que no permiten retrasos, y luego los importantes, dejando para el final aquellos que no sean ni prioritarios ni demasiado importantes. Si sabéis ordenaros las tareas en base a estos dos criterios os aseguro que los agobios serán mucho más llevaderos.

Ventilación y luz natural

Algo que no tenemos en casa y que sí en las oficinas es un circuito de ventilación bueno que funciona sin darnos cuenta, y otra cosa es que la luz natural suele escasear. Así que estas dos cuestiones, que solemos pasarlas por alto, en casa debemos hacer un esfuerzo por conseguir unos niveles óptimos.

En cuanto a la ventilación, estando ahora mismo en los últimos coletazos de un invierno bastante caluroso, os aconsejamos que abráis las ventanas a primera hora para ventilar la casa, y que cada 4 horas repitáis la operación (cuando oscurezca no, claro, que ya hace frío de verdad). Parece una tontería para ayudar a espabilarse y mejorar la calidad del aire del hogar. A la larga se nota bastante.

Y sobre la luz natural aprovechad para tener la persiana bien alta. La luz del sol suele ser una buena medicina para el estado de ánimo y, en épocas donde vamos a tener que estar en cuarentena bastantes días, va a ser clave para sobrevivir. Cuidad el humor y el ánimo, los vamos a necesitar.

Ten contacto con tus compañeros de trabajo

Ya sea a través de aplicaciones como Slack o Hangouts, mantente en contacto con tus compañeros y jefes, ya que la comunicación es clave en el buen funcionamiento de una empresa. Es cierto que no estáis compartiendo el mismo aire ahora mismo, pero sí los mismos objetivos.

Hay que esforzarse por recordar que no estamos solos y que los lazos con nuestros compañeros siguen siendo fundamentales por dos razones: ser efectivos en el trabajo y por salud mental. Comunicaos las tareas que estáis realizando, ya que no es raro descubrir que un compañero y tú estáis haciendo el mismo informe sin querer. Y también seguid compartiéndoos memes, tal y como haríais en la oficina, porque es necesario reírse y disfrutar de esas pequeñas desconexiones diarias.

Desconecta

En la hora del almuerzo o en la comida utiliza ese el tiempo para dejar de pensar en el trabajo. Lee un libro mientras cocinas, ve una serie, pon el telediario, etc. Haz cosas que no estén relacionadas con tu curro, ya que os ayudará a despejar la mente y a salir de la burbuja que, muchas veces, oprime más que ayuda.

Esta práctica, que en la oficina puede estar mal vista, ayuda de verdad a coger perspectiva, a ver las tareas con otro punto de vista y puede ayudarnos a dar con la solución que estábamos buscando. El poder parar a tomar un respiro viene bien para aquellos trabajos que demandan sus 8 horas de dedicación diaria.

Como conclusión, estos 7 puntos son los que nos han ayudado durante años de teletrabajo y son los consejos más importantes que se nos han ocurrido para ayudar a aquellos que sean nuevos en esta práctica laboral que tan beneficiosa puede llegar a ser.

Pensad en el lado positivo y en las ventajas que tiene el teletrabajo, como son las horas que ahorras en el transporte público de casa al trabajo, un plus muy a tener en cuenta para muchos y que muchos suelen olvidar. Aprovechar todo este tiempo está en vuestra mano.

Y ya está, recordad que debéis quedaros en casa, que la higiene es importantísima y que lavarse las manos es clave. Entre todos podemos parar al coronavirus, pero tenemos que esforzarnos. Cada gesto cuenta. Suerte estas semanas y no olvidéis nuestros consejos.