Si hay un país que está sufriendo los estragos del coronavirus por encima del resto ese es Estados Unidos. Con más de 120.000 muertos y con 2,5 millones de infectados, el país dirigido por Donald Trump tiene entre manos su mayor reto sanitario.

Aunque los números son preocupantes también son entendibles, ya que en muchos estados de EE. UU. se están tomando a broma el distanciamiento social y las medidas preventivas (como las mascarillas y los guantes) pese a que la misma Nueva York -joya de la corona americana- haya sido un ejemplo del horror que puede desatar el coronavirus.

Pero, aunque esto pudiera parecer una crítica a cómo están afrontando la pandemia nuestro vecino al otro lado del charco, lo que es cierto que ellos están siendo un ejemplo en toma de muestras y pruebas de contagiados. No se han hecho más pruebas en ningún país occidental ni se han desplegado más recursos. Y esto es digno de alabar.

[Créditos: Unplash]

Esta positiva rápida reacción está teniendo lugar gracias a que el tejido empresarial que tiene Estados Unidos no es el que tenemos en España y a que en su propio territorio tienen empresas sanitarias de máximo nivel. En resumen, que ellos no tienen que comprarle nada a China porque pueden producirlo ellos.

La cosa es que ni aun así dan abasto para hacer todas las pruebas que necesitan y, aunque Donald Trump dejase caer la semana pasada que lo mismo la solución para que bajase el número de infectados era reducir el número de test realizados por semana el Dr. Anthony Fauci ya ha dicho que eso no va a suceder y que, además, tienen un plan para ser todavía más eficientes en la detección de contagiados.

[Créditos: Unplash]

La idea que ha planteado el señor Anthony Fauci es que, pese a estar realizando millones de test, el número real de infectados sigue estando lejos de conocerse (se estima que hay 10 contagiados reales por cada confirmado mediante prueba). Y esto hace ver que los enormes esfuerzos que se están realizando no son suficientes, por lo que la táctica tiene que cambiar.

Y lo que han pensado es “dividir a la gente en grupos de prueba”. La idea que han tenido desde el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas es recuperar un método que se utilizó durante la II Guerra Mundial para hacer pruebas de sífilis a los soldados. El método, conocodi como pool tetsting o batch testing consiste en hacer pruebas por grupos de personas. La propuesta de Fauci es coger a grupos de 100 personas y dividirlos en gruposgrupos de 20 personas, seleccionados por criterios lógicos (trabajo, familia, oficina, etc.). A estos sujetos se les cogería una muestra -fluidos corporales- para así, con un sólo reactivo aplicado a todas las muestras, poder descartar, en el caso de que el resultado fuera negativo a los 20 participantes de una sola vez. Este método permite aumentar la velocidad con la que se realizan los tests. La contrapartida es que se reduce la sensibilidad del test puesto que las muestras con una carga viral menor pueden pasar desapercibidas.

Debido a que los cálculos demuestras que entre un 92% y un 95% de las personas en Estados Unidos están sanas, el método de los grupos de 20 podría ayudar a quitarse de un plumazo a muchísima gente, porque la gran mayoría de las pruebas saldrían negativas.

[Créditos: Unplash]

Habrá que ver cuando empiezan a llevar a cabo esta nueva metodología y si funciona, pero como dice Fauci está claro que con los esfuerzos que están realizando no basta, por lo que hay que probar con todas las nuevas ideas que tengan cierto potencial. Hasta la fecha esta forma de realizar test para combatir al COVID-19 ha tenido lugar en la India, Singapur y Alemania.