Si tienes ya una edad -como es mi caso- seguramente tuviste o jugaste a algún Crash Bandicoot durante los 90, pero como nos lee mucha gente -y algunos muy jóvenes- voy a empezar poniéndoos en contexto, ya que hay que saber que el marsupial que hoy nos ocupa fue la apuesta de Sony para hacer un juego de plataformas en 3D que triunfase en el estreno de la primera PlayStation, y ya de paso hacer frente a Mario Bros, el personaje estrella de Nintendo.

Varias islas, un doctor muy malvado, un montón de enemigos que vencer y plataformas que saltar. Esto es Crash Bandicoot desde 1996, su año de estreno, y por fortuna nada ha cambiado. Los finales de los 90 fueron una época dorada para el marsupial, ya que entonces se lanzó la trilogía original (Crash Bandicoot, Cortex Strikes Back y Warped) y el aclamado juego de carreras Crash Team Racing. Y aunque es cierto que durante los 2000 se lanzaron varias secuelas, para entonces la marca Crash Bandicoot ya se había devaluado.

Ahora nos llega Crash Bandicoot 4: It’s About Time (aunque ya existe un Crash Bandicoot 4, no me preguntéis qué ha pasado ahí) y la idea de Activision y Vicarius Vision es traer de vuelta la antigua gloria de un personaje que fue muy grande en el sector. ¿Lo han conseguido? Vamos a verlo.

Lo de siempre, pero mejor

Esto es muy recurrente cada vez que hay una secuela. Algunas veces se dice por decir, otras porque el analista es demasiado fanboy de la saga para ver los fallos y, de vez en cuando, tan sólo es una afirmación sincera. En este caso estamos ante la tercera opción, ya que Crash Bandicoot 4: It’s About Time es mejor que todos sus predecesores.

El argumento es el de siempre, ya que hay que salvar algo -el espacio/tiempo, para ser más concretos- porque los malos están haciendo de las suyas. Por supuesto en el papel de malo tenemos al Doctor Neo Cortex pero esta vez no está solo, ya que el Doctor N. Tropy y la máscara Uka Uka están en el ajo.

Así que puesto ya en faena, y con estos enemigos tramando cosas muy malvadas, Crash junto a su hermana Coco tendrán que superar pantalla tras pantalla en un montón de islas que van cambiando de ambientación (os suena porque es lo de cada juego).

En este aspecto es lo de siempre, no hay revolución, y la verdad es que es de agradecer, porque nadie llega a un Crash Bandicoot por la historia, sino por los saltos.

Un plataformas exquisito

Si bien los juegos originales eran bastante simples (recordemos que su estreno coincidió con el Super Mario 64 y éste es superior en todos los aspectos), esta cuarta entrega ha querido reparar esos fallos sin perder la esencia.

Seguimos con un juego pasillero, donde siempre avanzamos, nunca retrocedemos, y con los movimientos de siempre (saltar y girar), pero con mejor implementación que antes y, sobre todo, con más variedad en los niveles.

Ahora tenemos que jugar con el espacio tiempo, ya que una mecánica muy importante es hacer aparecer y desaparecer objetos para poder avanzar, y también con los raíles que hay repartidos con el mapa, cuales están pensados para imprimir velocidad al título y para que juguemos con la posición del marsupial. Y la verdad es que en la variedad está el gusto.

Los niveles en Crash Bandicoot 4: It’s About Time son divertidos y desafiantes, ya que como siempre pasarse los niveles no es algo complejo pero conseguir romper todas las cajas y recolectar todas las wumpas puede ser desesperante.

Para fortuna de todos, ahora tenemos dos modos de juego, el moderno y el retro. En el primero sólo nos cuentan las muertes durante la partida y en el segundo modo es como en los clásicos, tenemos unas vidas y cuando se nos acaban toca reiniciar el nivel. Y con la de mandos que rompimos de chiquillos por quedarnos sin vidas el modo moderno es de agradecer.

El control, ¿más impreciso que nunca?

Pese a que me quedan muy lejos mis recuerdos con los originales, me ha pasado con esta cuarta entrega lo que me pasó con el remake de la trilogía: imprecisión.

La sensación que me da a los mandos este juego es que Crash no se mueve como yo quiero que se mueva, sino que todo el tiempo me traiciona dando pasos que yo no le he pedido y moviéndose a lugares que yo no quería.

Y la verdad es que a veces desespera, ya que el juego en sí es suficiente reto como para ponernos palos en las ruedas. No sé si es una decisión consciente o cosa del motor, pero es una experiencia que acaba molestando. Ah, y por si fuera poco, también cuesta mucho ubicar al personaje, ya que la percepción de la profundidad funciona mal.

Conclusiones

En las horas de juego que llevo la verdad es que la sensación de que esta es la continuación que todo fan de la saga esperaba. El remake de la trilogía original fue aclamado por crítica y público, y visto desde nuestra perspectiva, un globo sonda para el lanzamiento de esta entrega.

El experimento les ha salido bien ya que como juego de plataforma es bueno y divertido, y como secuela de una saga mítica el título funciona tanto por tono, historia y fidelidad. Si te gusta pegar saltos te gustará el juego, y si eres fan de Crash seguramente te enamore.

Ahora mismo está disponible en PS4 y Xbox One y se espera que más adelante llegue a otras plataformas como ya pasó con el remake de la trilogía original.