¿Alguna vez has visto algo tan adorable que has pensado en estrujarlo hasta dejarlo sin aliento? ¿Te acuerdas cuando de pequeño te cogían de las mejillas, o cuando tú mismo lo haces porque esos carrillos son demasiado blanditos? No te preocupes, nos ha pasado a todos. Tiene una explicación: cute aggresion o agresividad por las cosas bonitas.

[Fuente: 157 of Gemma]

En filipino se le llama “gigil”; en indonesio, “gemas”; en malasio se puede usar “geram”, y en español se puede decir simplemente “¡es tan blandito que me quiero morir!”. Los científicos saben ya desde hace un tiempo que la ternura puede causar agresividad. Y esto puede tener la misma causa por la que lloramos cuando estamos muy alegres o reímos cuando estamos muy nerviosos: necesitamos estabilizar nuestras emociones. A esto (sentir una emoción y mostrar la contraria) se le conoce como expresiones dimorfas de emociones positivas.

Está estudiado: lo bonito nos enfurece

En 2013, Oriana Aragón y su equipo realizaron un experimento. Pidieron a voluntarios que fuera explotando papel de burbujas según iban viendo fotos. Si los voluntarios veían fotos neutrales, perros serios, por ejemplo, explotaban unas 100 burbujas. Si aparecían fotos divertidas, se explotaban unas 80 burbujas.

Sin embargo, cuando en la pantalla se mostraban fotos adorables como cachorritos, se llegaban a explotar unas 120 burbujas. ¡Eran demasiado adorables! “Podría ser que estas expresiones nos ayudasen a tranquilizarnos más rápido de ese subidón que nos da” explica Oriana Aragón.

Esta sensación, sin embargo, también puede estar relacionada con la necesidad que sentimos los humanos de proteger a nuestras crías. Prestamos más atención a lo bonito y adorable y que digamos que “nos lo queremos comer” no quiere decir que queramos hacerle daño a los bebés, todo lo contrario, como explicaba Katherine Stravopoulos, que también ha estudiado este fenómeno.

En su artículo “¡Es tan bonito que podría exprimirlo!” estudia las relaciones que hay entre “cuidado”, “apreciación”, “sobreestimulación” y “agresión” (pista, están muy relacionados).

Porque para nosotros, “adorable” es sinónimo de “pequeño” y esto llega hasta el punto de que nuestros perros, por ejemplo, parecen mucho más juveniles que los lobos, aunque se comparen dos animales de la misma edad.

Los hemos ido criando para que sean más adorables. Se conoce como “baby schema”: los ojos grandes, las mejillas redondas, la naricita pequeña… Una receta perfecta de adorabilidad que está para morirse. Imposible resistirse.