Ayer en una rueda de prensa, Elon Musk anunció la intención de enviar en un viaje privado a dos turistas alrededor de la luna, en algún momento del año 2018.

El CEO de SpaceX anunció que para ello se usarán dos de sus tecnologías más esperadas: Dragon (una nave para viajes espaciales privados) y The Falcon Heavy (cuando despegue, será el cohete más potente del mundo).

Los dos astronautas despegarán desde la histórica plataforma de lanzamiento 39A (la misma que se usó para las misiones Apollo y para enviar, recientemente, suministros a la ISS en una cápsula Dragon).

Falcon Heavy y Crew Dragon, la versión tripulada de la Dragon están todavía en fase de I + D y sus pruebas están programadas, por separado, a finales de este año.

Esta misión lunar ha llegado por sorpresa. Hace meses Musk anunció que su primera misión a Marte se llevaría a cabo en 2018 (aunque a nosotros nos asaltaron las dudas), sin embargo, la semana pasada, junto a la plataforma de lanzamiento de la que acababa de despegar la última cápsula Dragon, Gwynn Shotwell, presidente de la compañía, anunció que SpaceX retrasaría esta misión hasta 2020 para centrarse en su vuelos tripulados.

Todo apunta a que estas declaraciones tuvieran que ver con esta nueva meta lunar que a su vez podría deberse a un rapapolvo de la oficina de responsabilidad gubernamental, o Government Accountability Office. Un organismo que supervisa misiones financiadas por el gobierno, que presentó un informe en el que decía que SpaceX lleva más de un año de retraso en el desarrollo de cápsulas tripuladas que forman parte de un contrato de 2,6 mil millones con la NASA.

La palabra turistas no es gratuita. Esta misión no transportará a astronautas de la NASA a una misión gubernamental sino a dos personas cuyos nombres no han sido revelados aún. Según las declaraciones del propio Musk, estas dos personas “han pagado una suma muy alta para participar en esta misión lunar.” Lo que sí ha dicho es que el precio ha sido un poco mayor que el de enviar astronautas a las ISS.

Antes de enviarles, la pareja (no especulamos sobre relaciones amorosas, solo queremos decir que son dos) pasará unas pruebas de salud y resistencia, junto a un entrenamiento que empezará más adelante, este año.

Los pasajeros no pisarán el satélite. La misión consistirá en pasear alrededor de la luna durante una semana aproximadamente, adentrándose un poco más en el espacio antes de volver a Tierra (si todo sale bien, claro). La distancia estimada es de unas 300,000 o 400,000 millas, lo que podría convertir a estos viajeros en las personas que más se hayan alejado de la Tierra desde hace mucho, mucho tiempo.