Seamos sinceros, el cambio climático parece imparable. Es cierto que de vez en cuando tenemos un año bueno o unos embalses que se llenan al tope de su capacidad, pero cuando vemos los históricos es innegable que la Tierra se está calentando y a pasos agigantados. Nosotros, el primer mundo, tenemos la suerte de optar -casi todos- a instalar un aire acondicionado en casa, el problema es que esto nos refresca a nosotros y calienta aún más el planeta. El aire acondicionado y el cambio climático son la problemática del futuro y del hoy.

Según leemos en MIT Technology Review, en California han sufrido durante este verano varios apagones. Y todos ellos han sido provocados por las horas punta de los aires acondicionados. Ha sido un verano muy malo -se han alcanzado récords en algunas partes del estado americano- y por ello más gente los ha usado, a lo que se suma los ciudadanos que, por primera vez, se han vistos obligados a instalar uno. Y es que temperaturas que sobrepasan los 50º no son soportables para nadie, por muy ecologistas que queramos ser.

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¿El problema? Que estos aparatos producen por sí mismos el suficiente calor para aumentar de forma medible las temperaturas urbanas, y también sueltan gases de efecto invernadero muy potentes. Y por si esto fuera poco también crean la necesidad de aumentar los parques energéticos debido a los picos de consumo que generan.

Según estudios, para el 2050 podrían haber instalados unos 6.000 millones de aires acondicionados en todo el mundo.

Como vemos en el artículo, si no se realizan mejoras importantes, la demanda de energía por refrigeración se triplicará, alcanzando los 6.200 teravatios-hora en 2050, es decir, casi una cuarta parte del consumo total de electricidad del mundo en la actualidad.

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Siguiendo con los ejemplos que tenemos en EE. UU, en el condado de Los Ángeles el aumento de las temperaturas por el cambio climático combinado con el crecimiento de la población podría aumentar la demanda de electricidad durante las horas punta de verano hasta en un 51% para el año 2060.

¿Y esto qué es? Pues unos 6,5 gigavatios adicionales que los operadores de la red eléctrica necesitarían poder poner en línea de inmediato. En términos de energía verde esto es la producción instantánea de casi 20 millones de paneles solares de 300 vatios en un día soleado.

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Si bien los expertos se quejan de que apenas ha habido avances en el mundo de los aires acondicionados (funcionan igual que hace treinta años y no es que sean mucho más eficientes que entonces), el gran cambio tiene que llegar desde fuera de este sector. Hablamos, concretamente, del sector eléctrico. Y es que la transición de la red eléctrica hacia un escenario donde el uso de fuentes de energía limpia sean la norma reduciría de forma notable las emisiones indirectas de gases de efecto invernadero.

No podemos criminalizar el uso del aire acondicionado, ya que estamos hablando de salud y bienestar (ni yo, como murciano, aguanto un verano a 50 grados sin un aparato de estos enchufado), pero lo que sí podemos hacer es presionar a las eléctricas y optar por aquellas opciones que estén potenciando el uso de las energías renovables como su fuente principal de energía. No todo está en nuestra mano, pero los pequeños gestos cuentan.