Casi 20 años después de que el Concorde dejara de surcar los cielos -se jubiló en 2003- otro avión supersónico se prepara para tomar su relevo. La compañía estadounidense Boom Supersonic ha anunciado que el próximo 7 de octubre presentará XB-1, el prototipo a escala 1:3 de su esperado Overture. El modelo, que no lleva pasajeros, iniciará sus vuelos experimentales en 2021. Si las pruebas se desarrollan con éxito, el Overture estará listo para operar vuelos comerciales en 2030.

Este avión supersónico tendrá capacidad para albergar entre 55 y 75 personas. Su diseño interior incluye todo tipo de comodidades. Los asientos están dispuestos en sendas filas de a uno a cada lado de la aeronave, por lo que la elección entre pasillo y ventanilla ya no generará más discusiones. Además, las ventanillas son más grandes de lo normal y, para mayor confort, la parte de debajo de los asientos sustituye a los habituales compartimentos superiores para el equipaje.

Overture-diseño
[ Créditos: Boom Supersonic ]

No obstante, al tratarse de un avión supersónico, lo importante es la velocidad. El Overture superará los 2.450 km/h, puesto que alcanzará velocidades Mach 2,2 –más de dos veces la velocidad del sonido–. Esto supone duplicar con creces la velocidad de los aviones actuales y, por tanto, reducir notablemente la duración de los trayectos. Por ejemplo, de Londres a Nueva York se tardarían solamente tres horas y media, solo media hora más de lo que dura actualmente un vuelo directo entre Madrid y Berlín.

Precisamente por su alta velocidad, el Overture está orientado principalmente a vuelos transoceánicos. De hecho, sólo alcanzará velocidades supersónicas cuando sobrevuele los océanos, ya que la explosión sónica resultaría muy molesta en áreas pobladas. Este ruido, que se produce al sobrepasar la velocidad del sonido, es similar al chasquido de un látigo, solo que aumenta cuanto más grande sea el objeto que viaja por el aire –y un avión es bastante más grande que un látigo–.

Además, según ha anunciado el fundador de la compañía, Blake Scholl, este avión supersónico será neutro en carbono, lo cual no significa que sea libre de emisiones, sino que tendrá un resultado neto de cero emisiones. Es decir, simplificando el asunto, para lograr la neutralidad de carbono basta con que la empresa haga una donación para plantar árboles equivalente a lo que haya contaminado durante el vuelo.

Aunque el precio de cada avión ronda los 200 millones de dólares, el nuevo Concorde ya tiene pretendientes. Virgin Group y Japan Airlines, que invirtieron 10 millones de dólares en Boom Supersonic en 2017, han encargado un total de 30 aeronaves, por las que han pagado 6 mil millones. Pese a estas cifras astronómicas, la compañía estadounidense asegura que, a diferencia de lo que ocurrió con el Concorde, el precio de los billetes será asequible, comparable al de unos billetes en primera clase.

Boom Supersonic no es la única compañía que está trabajando en proyectos de aviones supersónicos. En la carrera por ser el rey de los cielos también compiten las firmas estadounidenses Aerion Supersonic y Spike Aerospace, así como la NASA, que centra sus esfuerzos en reducir al máximo la explosión supersónica. Por su parte, Rusia también ha querido unirse a la fiesta y ha aumentado las inversiones para alcanzar a su eterno enemigo, aunque todavía no cuentan con un diseño concreto.