La tecnología evoluciona adaptándose al ser humano, y no al contrario como mucha gente cree. Los coches, los móviles, los ordenadores e, incluso, los aviones. Todo avance tiene en cuenta que una persona lo va a acabar usando y para eso sufre un proceso de rediseño. Una tecnología que no sea fácil de utilizar para nosotros es una tecnología que está abocada al fracaso y al destierro. Y el equipo de ingenieros de Airbus ahora lo sabe.

Tal y como explica World Of Aviaton, medio especializado en aeronáutica, en las oficinas de Airbus se dieron cuenta que la afición al café de sus pilotos estaba estropeando sus aviones. Concretamente la consola de mandos del A350. Pero, ¿por qué? Pues porque los pilotos dejaban el café encima de la consola y cuando un movimiento brusco derramaba el preciado líquido se producía un fallo en el motor.

[Consola de mandos – Crédito: Unplash]

Esta decisión de rediseño se ha producido tras dos incidentes -en los últimos ocho meses- en los que los A350-900 tuvieron que desviarse debido a las paradas de motor, las cuales había sido causadas por el derrame de bebidas en la consola central de la cabina.

Debido a su diseño, la consola central alberga el arranque del motor y los sistemas electrónicos centralizados de vigilancia de la aeronave. ¿El problema? Que como los portavasos del A350 son muy poco prácticos, los pilotos decidían dejar sus cafés en la consola central, ya que su forma y posición invitaba a posar recipientes. Lo que no sabían los pilotos es que dicha consola no era impermeable.

El nuevo panel resistente a los líquidos todavía tiene que ser aprobado por la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA), y se espera que los operadores de A350-900 y -1000 se encarguen de instalar los nuevos paneles en un plazo de ocho meses.

[Airbus en pleno vuelo – Crédito: Unplash]

Mientras tanto, y debido a que los pilotos no parecen querer renunciar al café (los entiendo), lo que están haciendo es poner una cubierta desmontable en el panel de la consola central la cual proporcionaba protección a los controles principales del motor, a los mandos giratorios y a las ruedas de los pulgares. Lo único es la cubierta debe retirarse durante las fases críticas del vuelo, lo que la hace un poco engorrosa de usar.

Como veis, la tecnología en sí misma presenta ventajas, pero el precio a pagar por diseñar algo sin tener en cuenta las necesidades humanas es alto. Fijaos, en Airbus de unos portavasos que no hacen su labor hemos acabado en cafés derramándose en consolas que provocan fallos en el motor. What a time to be alive.