Una de las consecuencias del coronavirus es un detalle que, si bien no es de vital importancia, es de esos giros que la vida da y que son imposibles de predecir. Estamos hablando de que la pandemia está haciendo que el señor del tiempo del telediario falle más que antes.

Puede que creas que esto no es difícil, ya que suelen equivocarse, pero eso es porque no somos muy justos con ellos, ya que los datos nos demuestran que, en los últimos 20 años, el aumento en la precisión ha sido excepcional. Y esto se debe a dos cosas: a una mejora en las herramientas -mejores tecnologías- y al aumento en el número de vuelos.

Pues bien, los satélites siguen funcionando y mejor que nunca, pero en lo que respecta a los vuelos el tráfico aéreo ha descendido considerablemente en las últimas semanas, repercutiendo así en la fiabilidad de los partes meteorológicos.

Quien ha dado la voz de alarma ha sido el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos de Mediano Alcance (ECMW), el cual asegura que el número de informes prevenientes de los vuelos se ha reducido enormemente. Concretamos hablamos de que el 23 de marzo hubo en Europa una bajada del 65% en los informes recibidos en comparación con el 3 de marzo. Y a nivel mundial esa reducción fue de alrededor del 42%.

Si bien muchos de los informes que se envían a los centros de pronósticos son proporcionados por las aerolíneas americanas, los programas europeos también hacen contribuciones significativas. Los informes de las aeronaves europeas, que están coordinados por la EUMETNET, se vieron particularmente afectados la semana pasada, y otros programas también han disminuido sustancialmente en los últimos días.

Y, si bien la bajada es severa, desde los organismos oficiales esperan que se mantenga o que descienda aún más: “La última información disponible de las aerolíneas sugiere que la cobertura europea de AMDAR se reducirá en un 65% o más durante el próximo mes, y se espera que continúe así durante el verano”, dice Steve Stringer, director del Programa EUMETNET ABO.

Eso sí, una pequeña parte de los informes de aeronaves proviene de los vuelos de mercancías y, por fortuna para los meteorólogos, estos siguen funcionando con casi total normalidad.

Las organizaciones ya se han puesto manos a la obra, y una de las ideas para mitigar los efectos de la falta de vuelos comerciales es lanzar radiosondas a la atmosfera, para así recabar los datos que más escasean en los centros de previsión, ya que los satélites proporcionan mucha información sobre temperatura y humedad, pero menos sobre las corrientes de aire.