El pasado 16 de julio de 2020, Phil Spencer, mandamás de Xbox, decía lo siguiente: “Queremos que cada jugador de Xbox juegue todos los juegos nuevos de Xbox Game Studios. Es por ello que los títulos de Xbox Game Studios que lancemos en el siguiente par de años (como Halo Infinite) estarán disponibles y se jugarán genial en Xbox Series X y Xbox One”. Tras leer estas declaraciones, servidor arqueaba una ceja con bastante incredulidad. Dos años con juegos intergeneracionales. Ok.

Uno aquí es fiel defensor de que los videojuegos salgan en el mayor número posible de plataformas. Odia la absurda –y eterna- guerra de consolas, aboga por comprar las existentes –siempre que la economía lo permita, por supuesto- y que se disfrute de este maravilloso ocio. A poco que te gusten los videojuegos, es imposible tener odio o frustración por otro sistema (y si lo posees, lo mismo tampoco te gustan tanto los videojuegos, como detalle a tener en cuenta). Pero hay algunos matices respecto a lo de salir en todas las plataformas, y aquí entran los juegos intergeneracionales o transgeneracionales.

[Imagen de una PS2 y una PS4, dos consolas que nos marcaron – Crédito: Unplash]
300x250

Aaryn Flynn, antiguo miembro de Bioware y manager general de Dragon Age Inquisition, confirmaba en el libro “Sangre, sudor y píxeles” de Jason Schreier que “quizás debería haberme empeñado en cancelar la versión de Dragon Age Inquisition para PS3 y Xbox 360”. Como bien se sabe, dicho juego salió en PS4, PS3, Xbox One, Xbox 360 y PC, con las consiguientes versiones para PS3 y 360 bastante limitadas. Quisieron hacer un desarrollo intergeneracional y eso les salió rana. ¿Problema? También sufrieron, en otros apartados, las ediciones de PS4 y Xbox One, para las que estaba pensada el juego de verdad.

[Convivir está bien, compartir a veces no tanto – Crédito: Unplash]

“Cuando asaltas la fortaleza, hay una escena importante con un montón de soldados de la Inquisición y de guardias grises en las murallas”, apuntaba Flynn haciendo referencia a la misión Aquí yace el abismo. “Y luego, cualquiera que preste atención o se fije mientras estás abriéndote paso por la fortaleza pensará: ‘Vaya, sólo estoy luchando con tres o cuatro tíos a la vez y casi nunca tengo soldados de la Inquisición a mi lado’. Para que esto funcionara bien en una PS3 y Xbox 360, no podía haber demasiados personajes en pantalla”.

Al equipo le estaba limitando la parcela creativa dos sistemas que habían salido 8 años antes, aproximadamente. Y para tener que suplir estas carencias tuvieron que tirar de originalidad en el planteamiento, aunque eso se llevara conceptos de diseño que tenían preestablecidos.

Tras la conferencia de Microsoft, no puedo más que acordarme de estas declaraciones que no son un oasis en un desierto, sino que se repiten una y otra vez en el tiempo: ocurrió con Bungie y su Destiny; sucedió con Sombras de Mordor y su lamentable adaptación a PS3 y Xbox 360; y así un largo etcétera.

Porque hay una diferencia entre desarrollar para una generación y subir a la siguiente, o empezar el desarrollo en la más potente y bajar a la anterior. Lo primero es perfecto y es lo que vamos a tener con Cyberpunk 2077 o Assassin’s Creed Valhalla, es decir, una versión “mejorada”, pero que ha estado pensado para la generación que tenemos ahora en tienda; lo segundo, en cambio, sólo sirve para perjudicar el proyecto en todos los sentidos.

[Imagen del tráiler de la discordia de Halo Infinite]

Quién sabe si por esta razón, tras la conferencia de Microsoft hemos visto desaparecer el logo de Xbox One de muchos videojuegos que fueron anunciados durante el evento, más allá de la polémica levantada por el apartado técnico de Halo. De hecho, hasta el propio Aaron Greenberg, director de marketing de Xbox, ya ha dicho en su Twitter que serán los propios estudios los encargados de decidir si salen en ambas generaciones.

Para algunos será ponerse un gorrito de papel de plata en la cabeza, pero aquí uno se huele a control de daños después del feedback obtenido por la comunidad de jugadores, y que lo mismo la estrategia de salir en una consola lanzada en 2013 –siete años ya, ¿eh? Que se dice pronto- tampoco es tan buena idea para el futuro del producto.

A veces es necesario olvidar el pasado y centrarse sólo en el futuro. De hecho, en eso consiste el progreso. Por cierto, Dragon Age Inquisition vendió sólo un 10 % de sus copias totales en PS3 y Xbox 360.