Vivimos en la época dorada del dispositivo móvil. Ya durante los años 90 los avances en tecnología nos acercaron un producto que antes estaba reservado a los más pudientes. Especialmente desde que Steve Jobs presentó en 2007 su primer iPhone, el primer Smartphone, la expansión ha superado cualquier previsión. En 10 años el teléfono móvil se ha convertido en una especie de cerebro auxiliar sin el cual se hace difícil la existencia, al menos en occidente. Pero todo lo que sube tiene que bajar, y de la misma forma que la televisón sustituyó a la radio, o internet a la TV, el día menos pensado la evolución tecnológica hará que miremos al mejor de los móviles con la cara que ponemos al observar un teléfono de rosca.

el futuro de los móviles

Steve Jobs presentando el primer iPhone

De hecho, a nivel tecnológico los móviles no han avanzado “tanto” en estos últimos 10 años en comparación con otros sectores de la tecnología. La revolución que supuso el primer Smartphone respecto a los móviles anteriores no la hemos vuelto a vivir. Los nuevos modelos son simples evoluciones, bastante progresivas. Y la razón de este estancamiento no es que se esté invirtiendo poco dinero, sino más bien que estamos llegando al tope de sus posibilidades.

No lo decimos nosotros, los primeros pasos para la eventual desaparición del teléfono inteligente los están realizando desde gigantes como Elon Musk, Mark Zuckerberg o Jeff Bezos, hasta un número incontable de startups que todavía son desconocidas pero podrían ser la próxima Google.

Jeff Bezos, fundador de Amazon

¿Qué será lo próximo?

El siguiente gran salto en la tecnología móvil parece que vendrá derivado de los grandes avances en Inteligencia Artificial (IA). Las nuevas Siri, Samsung Bixby o Cortana de Microsoft no solamente reaccionarán de forma más inteligente anuestras órdenes, serán capaces de interactuar hasta tal punto que es posible que en unos años no necesitemos presionar la pantalla del teléfono.

El siguiente paso

La promesa es un mundo donde la vida real y la tecnología se mezclan de manera más transparente. Las principales empresas tecnológicas prometen que este futuro significa un mundo con menos distracciones tecnológicas y más equilibrio, ya que el mundo físico y digital se convierten en lo mismo. No sabemos si esto es bueno o malo, pero es incuestionable que acabará pasando.

Más allá de los smartphones, parece que Microsoft, Facebook o Google (a través de Magic Leap) apuestan por dispositivos de realidad aumentada situados en nuestra cabeza como cascos o gafas especiales que puedan proyectar imágenes en 3D directamente a nuestros ojos. Estos aparatos incorporarán las funciones actuales de nuestros teléfonos y muchas nuevas.

el futuro de los móviles

Dragón generado con Magic Leap

Alex Kipman es el director técnico de Microsoft y el inventor del HoloLens, el sistema patentado por la compañía de Bil Gates. Afirma que “la realidad aumentada y la realidad virtual causarán un impacto sobre la sociedad aun mayor que el provocado por los móviles”. “El potencial de estos dispositivos puede hacer que olvidemos los móviles, las televisiones y las pantallas de cualquier tipo”. Lo llama la “conclusión natural” de la realidad mixta.

De momento las HoloLens solamente están disponibles para desarrolladores y cuestan unos 3.000 dolares, pero no queda tanto para que salga a la luz el que se supone que será el mejor sistema de realidad aumentada y virtual. Microsoft perdió la carrera de los móviles y se ha puesto las pilas para la nueva revolución, pero muchas otras empresas están empujando en esta dirección.

el futuro de los móviles

Las HoloLens de Microsoft

El futuro de los móviles a largo plazo

Aquí es donde empezamos a hablar de ideas que suenan a ciencia ficción. Parece que el camino va a ser la conexión directa entre nuestro cerebro y la tecnología, es decir, convertirnos en androides. Elon Musk presentó hace poco su enésimo proyecto, Neuralink, que pretende investigar acerca de las posibilidades de un encaje neuronal que sirva de puerto para conectar el cerebro con un ordenador de forma bidireccional. Y parece que Elon no es el único genio que cree que esto sea posible. A partir de aquí las posibilidades son infinitas, la pregunta no es tanto si será posible sino más bien cuándo será posible.