Desde que se instauró el nuevo Gobierno una de las prioridades del Ministerio de Consumo ha sido combatir a la que es una de las lacras actuales que pueblan las calles de cada ciudad y pueblo: las casas de apuestas. Este aumento de los lugares de juego y de la creciente ludopatía en edades cada vez más tempranas tiene preocupado al ejecutivo, el cual ha comenzado a desarrollar un plan para combatir el problema.

Pues bien, tras anunciar a mediados de mes el nuevo plan integral de regulación de las casas de apuestas (y que ha dejado a mucha gente decepcionada porque no es todo lo duro que se esperaba), ahora el ministerio de Alberto Garzón ha anunciado que también irán a por las loot boxes o cajas de botín de los videojuegos, un tema que lleva años en el punto de mira y que otros países de nuestro entorno han comenzado a regular como, por ejemplo, Inglaterra y Bélgica.

Las loot boxes o cajas de botín, para quien no las conozca, son una característica que los videojuegos han ido metiendo poco a poco en los últimos años y que consiste en que los jugadores compran con dinero real sobres, cajas, cofres y otros elementos que llevan dentro premios aleatorios. Muy comunes en juegos como FIFA o NBA2K, que ven como gran parte de sus ingresos anuales vienen de estas compras in game en vez de la venta del propio juego.

Eso sí, aquí es importante que diferenciemos las loot boxes de los micropagos normales, ya que suelen confundirse pero no son lo mismo. Las cajas de botín o loot boxes son elementos que se compran con dinero real y que tienen un premio aleatorio, tal y como funcionan las tragaperras, mientras que los micropagos normales son, sencillamente, el pagar por un objeto concreto (una skin, un arma, una expansión…). La diferencia entre una cosa y la otra es que la primera puede llevar a caer a alguien en la adicción porque es una forma de apuesta y lo segundo es, sencillamente, comprar algo.

El principal problema de esta práctica es que el público objetivo suele ser muy joven, debido a que muchísimos niños menores de edad juegan a estos títulos y al Gobierno le preocupa que esto genere adicciones en una población claramente influenciable.

Según palabras del ministro este tipo de práctica que lleva a los jóvenes a pagar con dinero real para conseguir premios aleatorios dentro de los juegos se debe considerar juego y, por eso mismo, se deben regular como se merecen.

Ahora mismo no se ha dado más información ni se han anunciado medidas concretas, tan sólo que se quiere regular esta práctica que puede llegar a ese abusiva en algunos casos, teniendo en cuenta de que son productos consumidos por un gran público joven y vulnerable. Hay que evitar que los más pequeños interioricen el juego de azar con dinero real de por medio como algo habitual y positivo.