Hace pocos meses tenía lugar la Cumbre del Clima, en Madrid, y el mensaje que se dio al mundo entero es que no había muchas ganas de esforzarse por salvar el planeta, que si eso lo volvían a ver en la próxima reunión (Glasgow 2020). De ahí que las esperanzas por dejarles a nuestros nietos un mundo mejor se evaporasen… hasta ahora, ya que el coronavirus parece que nos va a echar esa mano que tanto esperábamos.

Pero vamos a desarrollar esto porque es un tema importante y denso, así que vamos por partes. ¿Qué está pasando ahora mismo? Pues que la pandemia del coronavirus ha puesto en alarma y cuarentena a medio mundo (China, Italia, España, EEUU, etc) para intentar frenar los contagios y reducir la curva de infectados.

Y, ¿esto qué consecuencias tiene? Pues que, debido al cierre de millones de empresas, restaurantes, gimnasios y otros centros de trabajo y ocio la actividad económica se ha reducido drásticamente. Los ciudadanos no nos estamos moviendo de casa y las empresas no están trabajando al ritmo habitual, y eso tiene repercusión directa en las emisiones.

Hablando en números, que es la forma más sencilla de hacernos una idea, la revista Carbonbrief muestra que en China las reducciones en el uso de carbón y petróleo han hecho que las emisiones de CO2 hayan disminuido en un 25% en comparación con el mismo período de dos semanas después de las vacaciones del año nuevo chino en 2019.

Esto equivale a unos 100 millones de toneladas de CO2 (conocido como MtCO2). Y para hacerlo aún más impresionante, esto es lo mismo que decir que, durante ese periodo, dejamos de enviar a la atmósfera el 6% de las emisiones globales.

Pero es que no sólo se han disminuido las emisiones de CO2, sino que además se ha confirmado la reducción en el uso de combustibles fósiles gracias a las mediciones por satélite de NO2 (dióxido de nitrógeno). En las mismas fechas que en los datos anteriores, los niveles medios de NO2 fueron un 36% más bajos en China que en el mismo período en 2019.

Y estos datos también se están dando en la zona norte de Italia, por irnos a un país vecino. Las regiones del norte están sufriendo como nadie en Europa por culpa del coronavirus y las medidas tomadas por el Gobierno han sido contundentes: cierre de fronteras y cese de casi todas las actividades. Esto, que debería ayudar a frenar el número de contagios, ha traído consigo un descenso de las emisiones según los satélites de la ESA (Agencia Espacial Europea), como se puede ver en el vídeo adjuntado. Eso sí, no nos dicen en qué porcentaje se ha disminuido, aunque por el gráfico parece que bastante.

En España los datos que se han dado desde el Gobierno dejan clara la tendencia a la baja en las emisiones. Hablando de Madrid, los ministros ayer dijeron que la operación retorno de cada domingo a la capital se había reducido en un 62% respecto al domingo anterior. Y en cuanto al tráfico este lunes día laboral el impacto en las medidas de movilidad ha sido significativo, con un descenso del 52% en la M-30, del 38,5% en el interior de M-30 y de un 57,1% en el exterior de la M-30, según datos de la dirección general de Gestión y Vigilancia de la Circulación.

Esta situación tan única ya ha sido recogida por el Observatorio de la Sostenibilidad (OS), el cual prevé “una caída espectacular” de las emisiones de CO2 en 2020 en España por culpa del coronavirus y su impacto real en las actividades económicas. Si ya en el 2019 rebajamos un 5% las emisiones respecto al año anterior, este 2020 puede ser de récord.

El problema viene ahora, pese a lo bien que suena todo esto, ya que desde varios organismos temen que la reducción de la contaminación sufra un efecto rebote cuando se pase esta crisis y que las emisiones sean aún mayores que en el periodo precoronavirus.

António Gueterres, secretario general de Naciones Unidas, dijo en una conferencia en Nueva York que “no vamos a combatir el cambio climático con un virus”, dejando claro que los buenos números que estamos consiguiendo se verán revertidos cuando todo pase. Por eso mismo, Gueterres ha querido recordar a los países que no se olviden de la lucha contra el calentamiento global, el mayor desafío que tenemos por delante.

Eso sí, no todos son pesimistas, y el especialista Pep Canandell, director ejecutivo del Global Carbon Proyect -un grupo de expertos climáticos internacionales- llama al optimismo diciendo que “ahora los costes en el sector de las energías renovables son mucho más competitivos que en el sector de los combustibles fósiles”, por lo que no deberíamos ver una transición de lo ecológico a lo contaminante por parte de las empresas una vez acabe la pandemia.

Sin duda el problema del coronavirus es lo apremiante ahora mismo, pero el cambio climático es esa cuestión que no podemos dejar aparcada si queremos tener un mundo en el que vivir una vez acabemos con el virus.