Lo que ha ocurrido al otro lado del charco es realmente importante. No hablamos de las marchas por unas instituciones más justas (que también) sino de el golpe en la mesa que ha dado una de las universidades más importantes del mundo por una comunidad científica más libre y accesible.

Pero, ¿qué es lo que ha pasado concretamente? Pues que tras meses de negociaciones el MIT (el Instituto Tecnológico de Massachusetts) ha decidido declinar la oferta de la editorial Elsevier, ahora mismo la más importante del mundo científico. Y el motivo es que la universidad quiere cambiar de rumbo, a uno más justo y accesible, justifican ellos.

En palabras de la propia institución: “el marco del MIT se basa en la convicción de que compartir abiertamente los materiales de investigación y educación es fundamental para la misión del Instituto de promover el conocimiento y hacer que ese conocimiento se aplique a los mayores desafíos del mundo”. Bajo esta nueva mirada, el MIT se veía incapaz de continuar con unas negociaciones que se basaban en el modelo clásico de pago en el que se edifica la editorial Elsevier.

“Me decepciona que no hayamos podido llegar a un acuerdo con Elsevier que respete los principios del Marco del MIT, pero me enorgullece saber que la comunidad del MIT – así como cientos de colegas de todo el país – defienden la importancia de estos principios para el avance del bien público y el progreso de la ciencia“, dijo Chris Bourg, director de las Bibliotecas del MIT, el pasado 11 de junio.

El coronavirus, una enfermedad que ha golpeado al mundo entero con dureza y crueldad, es el mejor ejemplo de que el acceso a la ciencia es difícil, costoso y poco intuitivo, y el objetivo de esta nueva corriente es acabar con este modelo que, para muchos, no hace ningún favor al progreso.

Más de 100 instituciones, desde consorcios hasta grandes universidades de investigación y facultades de artes, han decidido respaldar el Marco del MIT en reconocimiento de su potencial para promover la investigación abierta y el bien público.

Este Marco lo que pide son cosas como que no se exige a los autores renunciar a sus derechos como autor, o que los artículos académicos deben estar disponibles en las bibliotecas institucionales tras su publicación, no años después.

El futuro de las publicaciones del MIT y de otras muchas universidades está en el aire, pero se especula con que ya hay negociaciones con otras editoriales con un punto de vista más abierto y accesible.

De momento el Instituto Tecnológico de Massachusetts puede enorgullecerse de haber colgado en internet de forma gratuita el 47% de sus artículos desde que se adoptara en 2009 la Política de Acceso Abierto de la Facultad del MIT.