Nada activa el cerebro más extensamente que la música y por ello es considerada como uno de los triunfos de la creatividad humana. Pero, ¿por qué? Por su forma de expresar lo que no puede ser puesto en palabras.

Si pudiéramos cuantificar el tiempo de nuestras vidas que dedicamos a la música nos sorprendería el resultado: una media de 18 horas semanales según estudios.

Los seres humanos escuchamos música para lograr mayor conciencia del momento presente, en nuestras relación sociales y para regular nuestro nivel de arousal (o activación fisiológica).

El cerebro y el sistema nervioso en su conjunto están conectados para distinguir la música del ruido, y así responder al ritmo, la repetición, los tonos y las melodías de forma innata. Por tanto, la música puede influenciarnos mucho. Puede impactar cómo afrontamos la enfermedad, nuestra conducta e impulsividad, la productividad y nuestra percepción del mundo.

Puede mejorar la salud y el rendimiento humano, siendo un medio con efectos emocionales y motivacionales que nos ayuda a llevar un modo de vida más inteligente. En el artículo de hoy vas a aprender a potenciar tu rendimiento. ¡Bienvenido al mundo de la música!

[Tipos de música para todas las situaciones]

¿La música ayuda a hacer las tareas repetitivas?

La efectividad de la música, para aumentar la productividad, se mide en cuán «inmersiva» es la tarea en cuestión. Es decir, teniendo en cuenta la variabilidad y la demanda creativa de la tarea (escribir un nuevo ensayo desde cero es un trabajo de síntesis que requiere mucha creatividad, responder a tus correos electrónicos es un trabajo mundano que no lo hace)

¿Cualquier tipo de música sirve?

La música es útil cuando la tarea está definida y es de naturaleza repetitiva. Pero no tanto por el ruido de fondo sino por el aumento del estado de ánimo, consecuencia de escuchar música que te gusta.

Y no es lo que estás pensando. No se reduce a una liberación de dopamina, serotonina o endorfinas….

Al escuchar tus canciones favoritas: tus pupilas se dilatan, el pulso y la presión sanguínea se elevan, la conductancia eléctrica de la piel se reduce, y el cerebelo, una región del cerebro asociada con el movimiento corporal, se vuelve más activo.

Incluso la sangre es redirigida a los músculos de nuestras piernas a la espera del movimiento. En otras palabras, la música nos devuelve a nuestras raíces biológicas.

La música como vía de escape

A algunas personas les gusta escuchar música cuando pierden la concentración o para escapar de un ambiente demasiado ruidoso.

¿Has trabajado en una oficina abierta? Sabrás que es molesto escuchar a muchas personas de fondo mientras intentas concentrarte. Porque tu cerebro tiene que poner a trabajar tus lóbulos frontales y olvidarse de las conversaciones. Y eso requiere energía.

[Imagen de una oficina de diseño abierto]

En sus inicios, el modelo de oficina abierta fue concebida originalmente por un equipo de Hamburgo, en los años cincuenta, para facilitar la comunicación y el flujo de ideas entre trabajadores.

La idea de los espacios abiertos nació para fomentar la colaboración. Pero tanto ruido puede ser demasiado para algunas personas.

Según empleados, estos espacios son perturbadores, estresantes, y en lugar de sentirse más cerca, los compañeros de trabajo se sienten distantes e insatisfechos. La productividad disminuye.

Aunque las oficinas abiertas a menudo fomentan un sentido de misión organizativa, haciendo que los empleados se sientan parte de una empresa más relajada e innovadora, son perjudiciales para la capacidad de atención, la productividad, el pensamiento creativo y la satisfacción de los trabajadores. (De hecho, un aumento de 10dB reduce la productividad aproximadamente un 5%.)

[La famosa tabla de ruidos y decibelios]

Y la gente no se da cuenta del efecto del ruido porque afecta a la cognición, no al esfuerzo realizado. Por tanto, una mente errante es infeliz. La mayor parte del tiempo, nos centramos en las imperfecciones de la vida. Pero gracias a la música, podemos volver al momento presente.

La música interfiere con el aprendizaje

Si quieres absorber y retener nueva información escuchar música no es la mejor opción. Para tareas complejas, requiere desviar demasiados recursos atencionales, incluso cuando los sonidos son suaves.

La música con letras te hace entrar en modo multitarea. Es como si alguien hablara por encima de ti mientras trabajas. Además, estudiar en ambientes tranquilos mejora mucho el aprendizaje, en comparación con música de fondo.

[Tabla con lo que molestan las diferentes acciones]

Pero no con la creatividad

Por otro lado, la música suave activa los estados de flujo. Pero si la tarea implica la memoria o los aspectos verbales la música de fondo no es la mejor opción.

Por suerte, hoy contamos con tecnología que nos permite aislarnos del ruido de fondo. La tecnología de reducción de ruido funciona principalmente explotando un principio de la física llamado cancelación de fase.

El sonido viaja en ondas, moviendo las moléculas de aire. Estas ondas viajan a través del aire y entran en tu canal auditivo, donde hacen vibrar el tímpano. Sin embargo, si una onda de sonido se encuentra con otra onda de sonido que es exactamente igual en frecuencia y opuesta en amplitud, ambas se anulan.

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[Gif que demuestra como funciona la cancelación de ruido]

Música para potenciar tu rendimiento

No querría irme del artículo sin daros algunos consejos en cuanto a música a escuchar durante nuestro día a día dependiendo de la actividad que estemos realizando. Allá va:

  • º Si tu trabajo es mayormente repetitivo (y aburrido), prueba a escuchar música up-tempo o electrónica.

  • º Para escribir y leer nueva información, opta por la música instrumental.

  • º Si tu trabajo es creativo, evita la música con letra, y prueba con melodías sencillas de ritmo bajo. (Recomendación personal: Brian Eno o la banda sonora de Minecraft).

  • º Si te distraes, cambia la música por sonidos naturales de fondo.

  • º Lo más importante: Escucha lo que te hace sentir bienestar.

Ten en cuenta que la música compite con la retroalimentación fisiológica (corazón, músculos, etc) por la atención consciente del cerebro. Y ayuda a cambiar la percepción de la gente sobre su propio esfuerzo mental y físico. 

No sabemos si la música se trata de una tecnología o una adaptación biológica con un impacto en la evolución. Pero sí sabemos que activa, coordina y cohesiona múltiples regiones del cerebro (corticales y subcorticales) ayudando a llevar una vida más inteligente y productiva.

[Como dice el cartel sin música no hay vida – Crédito: Unplash]

De hecho, el cerebro humano puede haber evolucionado con la expectativa de que, dondequiera que haya música, hay movimiento. Un tempo rápido probablemente habría requerido movimientos rápidos: palmadas rápidas. Y los sonidos profundos y fuertes habrían exigido una gran energía y fuerza para golpear el suelo o una roca.

En su concepción, la música era probablemente una extensión del cuerpo humano. Tal vez el cerebro lo recuerda de esa manera.

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