Con todo tipo de inteligencias artificiales y superordenadores funcionando por todo el mundo y para todo el mundo, no debería sorprendernos que los países comenzaran a utilizar estos recursos que nos ha dado la ciencia y la tecnología. Si una herramienta puede ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos… ¿por qué no usarla?

Pues eso debieron pensar en la ONU al desarrollar un programa de simulación computarizada que tenía como objetivo ayudar a los gobiernos del mundo a alcanzar sus metas y las metas que, desde la organización, se pusieron en 2015 a unos 15 años vista.

Esta herramienta se llama Policy Priority Inference (PPI), y es un software que utiliza un modelo basado en agentes ya existentes para predecir lo que sucedería si los responsables políticos gastaran dinero en un proyecto en lugar de otro.

Es decir, gracias a este modelo de simulaciones, los gobiernos pueden saber qué pasaría si invirtiesen en determinadas políticas y acciones, para así saber qué efectos tendrían a medio/largo plazo en su país de cara conseguir sus objetivos.

Como explican en MIT Technology Review el PPI se basa en la economía, la ciencia del comportamiento y la teoría de redes para simular un “gobierno”, que asigna partida de dinero a burócratas que gastan lo que se les da en diferentes proyectos.

El modelo, que fue creado por economistas de Londres y México, toma una serie de datos, como los presupuestos gubernamentales, el impacto que el gasto ha tenido en determinadas políticas en el pasado, la eficacia del sistema jurídico de un país, las pérdidas estimadas debido a ineficiencias conocidas, etc. Y a continuación sugiere cuáles son las políticas en las que más vale la pena invertir.

Ahora mismo esta herramienta está usando utilizada en México y Uruguay, y tiene muy interesados al departamento de desarrollo internacional de Reino Unido.

Los objetivos que se puso la ONU para 2030 eran bastante ambiciosos: pobreza cero, fin del hambre en el mundo, energía limpia y accesible, etc. Por lo que es normal que si los gobiernos quieren alcanzar estas metas estén utilizando todas las herramientas posibles. Si la tecnología nos puede ayudar, sería ilógico no aprovecharla.

Pero no nos equivoquemos, la solución no está ahí, si bien es una ayuda muy interesante. Lo que de verdad va a conseguir que los países alcancen sus objetivos es el compromiso de todos por solucionar los grandes problemas del mundo. Una herramienta no nos va a ahorrar el trabajo duro que sólo nosotros podemos hacer.