En plena escalada de tensiones y guerra comercial entre las dos grandes potencias mundiales, el Gobierno chino ha conseguido dar un paso más allá hacia la independencia total de los servicios americanos, algo muy necesario en el contexto de pseudo Guerra Fría en la que se encuentran ambos países.

Pero, ¿de qué estamos hablando concretamente? Pues del sistema de geolocalización chino llamado BDS, que es el gran rival del GPS creado por Estados Unidos y que, tras el último satélite lanzado al espacio, ya tiene cobertura mundial.

[Créditos: Unplash]

La apuesta de China por el BDS comenzó en el año 2000, viendo que no podían confiar en el servicio GPS ya que ese sistema depende exclusivamente de EE. UU. La posibilidad de que el país americano pudiera restringir su uso a determinados países o zonas animó a los chinos a crear su propia red.

El Sistema de Navegación por Satélite Beidou (más conocido por sus siglas BDS) ha constado de tres fases. La primera se llamó Beidu-1, que fue cuando en el año 2000 se lanzaron tres satélites que daban cobertura posicional a toda China.

Después tuvo lugar la Beidu-2, durante los años 2011 y 2012, en la que se lanzaron 10 satélites más al espacio y que consiguieron ampliar la cobertura a toda la zona del pacífico asiático.

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Y por último hemos llegado a la Beidu-3, que lleva teniendo lugar desde 2015 y en la que se han mandado 22 satélites. Con esta última fase ya ha alcanzado la cobertura mundial y supera al sistema GPS en algunos puntos del globo.

Para ponernos en situación: el sistema BDS chino tiene 35 satélites, el GPS americano tiene 32 satélites, el GLONASS ruso 26 y el Galileo europeo 26 (de momento, ya que hay más lanzamientos programados).

Y claro, esta superioridad en satélites es lo que permite a Pekín asegurar que su sistema será el más preciso de todos, con un margen de error de tan sólo 10 centímetros (el GPS tiene un desvío de hasta 30 cm).

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Una de las características que diferencia al BDS del GPS es que tiene servicios de comunicación, ya que usa un mayor ancho de banda y un proceso de transmisión bidireccional (entre los satélites y los dispositivos que mandan la señal de vuelta). En este caso los expertos no tienen claro si es mejor o peor, ya que hay muchas pruebas que hacerle aún al BDS a nivel global.

Por fortuna, el BDS se ha creado pensando en las compatibilidades, por lo que el sistema es funcional con GPS, GLONASS y Galileo, para que los usuarios se puedan conectar al que mejor cobertura tenga en su zona.

Ahora mismo 200 países ya han pedido su uso y desde China celebran esto, ya que les permitirá expandir su área de influencia en todo el mundo.