La curiosidad mató al gato, pero no al hombre, porque curiosos somos y no podemos evitarlo (bueno, alguno que otro se ha matado por ser demasiado curioso, no vamos a negarlo). De esa curiosidad inherente al ser humano han salido algunas de las mejores cosas de la humanidad… y también las mayores chorradas, como el test de embarazo donde jugar al Doom que hoy nos ocupa.

En el ciberespacio (forma que tenemos los señores mayores de referirnos a internet) hay un viejo reto llamado “but can it run Doom?”, que traducido al español es “pero, ¿puede mover el Doom?” que consiste en que cualquier persona con conocimientos informáticos intenta instalar el videojuego Doom (el original, el de 1993) en la primera máquina que encuentre. Esto ha hecho que veamos el juego instalado en cajeros automáticos, frigoríficos, impresoras, calculadoras… De ahí el hito, hemos cruzado una nueva frontera.

El maestro detrás de conseguir que un test de embarazo mueva el Doom ha sido el usuario de Twitter @Foone, el cual saltó a la fama ayer cuando subió vídeos de la proeza.

Como podéis ver en el vídeo, con un teclado externo el ingeniero se mueve por el infierno matando demonios. Aunque si eres como yo y no ves nada no te preocupes, porque la pantalla es monocromática de 128p por 32p, o lo que es lo mismo, la resolución de tu Casio de 1990.

Pero aquí viene un problema, tal y como lo muestra el usuario (@TomWarren), ya que @Foone no ha conseguido meter Doom en el test de embarazo, ya que ha conectado una placa externa y una pantalla externa al test de embarazo y ahí ha instalado Doom por lo que, técnicamente, no estamos ante la proeza que nos habían vendido.

Si yo os dijera que he metido Doom en mi calculadora y en verdad he usado una raspberry enchufada a mi calculadora: ¿podría decir que he conseguido un hito? Pues la verdad es que no.

Si hacemos caso de las publicaciones que están saliendo por todos lados lo que parece es que un señor ha ido a la farmacia, comprado un test de embarazo e instalado Doom ahí mismo, pero si ahondamos un poco más veremos que eso no es así. ¿La parte positiva? Que aún quedan lugares a los que portear Doom.