Internet no solo nos mantiene unidos virtualmente. También lo hace de manera tangible: el 99% del tráfico internacional de internet circula a través de una red de cable submarino. Esta infraestructura, que consiste en un núcleo de fibra óptica recubierto y protegido por capas de cobre, policarbonato, aluminio, acero y polietileno, nos permiten conectarnos a internet desde cualquier punto del globo terráqueo.

Las profundidades marinas cobijan más de un millón de kilómetros de cable submarino. Y España, por su situación geográfica, cada vez atrae más cabos. En total, nuestro país alberga actualmente 28 puntos de anclaje –previstos o en funcionamiento–, cifra que podría convertirnos en un destino estratégico para empresas dedicadas a tratamiento de datos y servicios en la nube.

[Sección transversal de un cable submarino. Fuente: Wikimedia Commons / Public Domain]

Una ubicación estratégica

El cable submarino más conocido en España es probablemente MAREA, activo desde mayo de 2018. Con sus 6.600 kilómetros, este cable conecta la costa vizcaína con Virginia Beach (Virginia, Estados Unidos) y contiene en su interior ocho pares de fibra óptica, cada uno de ellos con una capacidad de 26,2 terabytes por segundo.

Detrás de este proyecto están, como no podía ser de otra manera, dos gigantes como Microsoft y Facebook –que controlan cuatro de los canales–, pero también la compañía española Telxius, filial de Telefónica y principal empresa nacional dedicada al negocio de los cables submarinos. Esta compañía, en cuyo capital participa Amancio Ortega a través de la sociedad Pontegadea, gestiona cerca de 90.000 kilómetros de cable en todo el mundo y se está planteando salir a bolsa el próximo año.

Sin embargo, este cable transoceánico es solo uno de los 28 que pasan por nuestras costas con rumbo a los cuatro puntos cardinales. España se encuentra en una ubicación privilegiada: es la puerta de entrada de América y África en Europa, un simple punto de partida desde el que continuar hacia Asia y Oriente Medio. El FLAG/FEA, que atraviesa el canal de Suez para conectar Japón con Reino Unido, hace parada en Estepona (Málaga). Con sus 28.000 kilómetros y 16 paradas, es uno de los cables más importantes y largos del mundo. Lleva activo desde noviembre de 1997.

[Mapa de los cables submarinos que pasan por España. Fuente: submarinecablemap.com]

A MAREA y FLAG/FEA, se suman por ejemplo Atlantis-2, 8.500 kilómetros de cable que desde febrero del 2000 conectan Argentina con la península ibérica, y SAT-3/WASC, que hace lo propio con Sudáfrica. Además, España también cuenta con cables que unen el territorio peninsular con los archipiélagos y con Ceuta. La ciudad autónoma es la última que se ha conectado gracias a los cables Dos continentes I & II, cuyo servicio estaba previsto que se iniciase el pasado mes de marzo.

La red sigue creciendo

Actualmente hay en marcha otros dos proyectos de cable submarino con parada en España. Por un lado, Google ha anunciado que en 2022 entrará en funcionamiento el Grace Hooper, un cable de 6.600 kilómetros que unirá nuevamente la costa vizcaína con Estados Unidos –y con Reino Unido–. En esta ocasión, el cable, que partirá desde el puerto de Bilbao y contará con 16 pares de fibra óptica, estará financiado únicamente por Google. De este modo, al reservase en exclusiva su explotación, el gigante estadounidense pretende usarlo para impulsar su plataforma Google Cloud en Europa.

Por otro lado, en 2023 está previsto que comience a funcionar 2Africa. Este cable transcontinental partirá de Barcelona para rodear todo el continente africano y desembocar finalmente en Reino Unido. Por lo tanto, aunque con rutas diferentes, superará al FLAG/FEA gracias a sus 37.000 kilómetros de longitud y sus 29 paradas. El proyecto cuenta con la participación de Orange, Vodafone y Facebook, entre otros.

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Un cable al que muchos le siguen la pista

Los codiciados cables submarinos pueden tener un efecto muy beneficioso sobre la economía española. Técnicamente, la proximidad de estas conexiones reduce la latencia, es decir, el tiempo de respuesta entre que se envía una señal, se recibe y se devuelve la información al punto de origen.

Unos pocos segundos pueden ser cruciales en servicios como operaciones bursátiles intercontinentales, por lo que nuestro país podría convertirse en un destino estratégico. No en vano el Gobierno ha incluido estos cables submarinos en el recién anunciado plan España Digital 2025, la hoja de ruta para los próximos años en materia de desarrollo digital.