La escalada de tensiones entre EE. UU. y China parece no tener fin. Que si Huawei, que si el espionaje, que si las elecciones (no sólo se culpa a los rusos) y ahora el mismísimo internet. El futuro de la red y de las comunicaciones está pendiente de un hilo… o más bien de un cable.

Vamos a ponernos en situación. Hace unos años varios de los gigantes del sector de la tecnología decidieron que era momento de mejorar las conexiones transoceánicas. ¿Y esto cómo se hace? Con cables marinos que conectan países.

Sí, la única forma de que nosotros desde España podamos visitar un servidor en Estados Unidos, por ejemplo, no es otra que gracias a los cables marinos que pueblan los océanos del planeta y que llevan el internet de continente en continente. El primer cable marino que se construyó se remonta a 1858 y desde entonces no hemos parado.

Pues volviendo a lo que nos ocupa hoy, empresas de la talla de Google y Facebook llevan desde 2016 trabajando en el proyecto Pacific Light, un cable que tiene unir Hong Kong, Taiwán, Filipinas y los Estados Unidos. Con esta conexión, llamada a ser la ruta transpacífica de mayor capacidad, los responsables querían conseguir que “80 millones de ciudadanos en Hong Kong pudieran llamar a Los Ángeles a través de videollamadas en alta definición y que el sistema pudiera soportar sin problema esa sobrecarga”.

Suena bien, ¿verdad? Pues para el ejecutivo de Donald Trump no, ya que lo ven como una puerta abierta para que los chinos se puedan infiltrar en sus líneas y robar información.

Y esto es debido a que una de las empresas involucradas en la construcción del cable es Dr Peng, un gigante de la banda ancha chino y que tiene un largo historial de trabajos con el Servicio de Inteligencia y Seguridad chinos, cosa que no gusta en EE. UU.

El problema es que el cable ya está instalado y funciona, pero ahora falta lo más importante: el visto bueno de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos para poder operar.

El Team Telecom, que es como llaman al comité de expertos que está gestionando el tema en EE. UU., ha dado su aprobación para los tramos de Taiwán y Filipinas, pero recomiendan que la conexión de Estados Unidos con Hong Kong no se lleve a cabo por motivos de seguridad nacional.

En las próximas semanas sabremos en qué acaba esto, pero la guerra comercial entre las dos grandes potencias y el clima de tensión no parece ayudar al proyecto Pacific Light.

Y la pregunta es, para terminar el texto: ¿qué opinarán de esto Facebook y Google? Tras dejarse cientos de millones de dólares y siendo americanas sus posturas se están haciendo de rogar.