Hace aproximadamente un mes di a luz a una niña, Miquela.

A las pocas semanas de llegar a casa recibimos un correo donde nos contaban que iba a llegar a España un extractor de leche que cambiaría la vida a muchas madres con exceso de leche o que trabajan y no pueden dar el pecho todo lo que les gustaría. Nos preguntaron si alguien de nuestra empresa estaba esperando un hijo o había tenido uno recientemente y rápidamente nos enviaron un Elvie para probarlo. 

Pero antes de seguir hablando de Elvie quiero contaros mi experienia como madre lactante. 

Hablemos de lactancia

Muchas amigas y mujeres de mi familia me habían hablado de sus experiencias a la hora de dar el pecho. Muchas no tuvieron problema alguno pero otras sí: mucho dolor durante los dos días siguientes a haber dado a luz, mastitis, antibióticos y demás problemas para dar de mamar hasta el punto de tener que dejarlo. Mi experiencia fue la siguiente.

A los dos días de dar a luz tuve una subida de leche muy grande. Recuerdo cómo venían las matronas a verme y se llevaban las manos a la cabeza para darme consejos sobre lo que tenía que hacer; el problema era que cada una de ellas me recomendaba cosas diferentes y, en muchas ocasiones, las recomendaciones eran contrarias. “Tienes que darte masajes con agua caliente”, “Tienes que darte masajes y echarte agua fría”, “Tienes que sacarte leche con un sacaleches”, “No te saques leche con un sacaleches porque tienes riesgo de hacer una sobreestimulación”,”Sácate leche con masajes manuales”… etc. Eso sí, tres de ellas coincidieron en darme uno de los mejores consejos que consiguió aliviarme mucho el dolor. Toma nota: enfriar hojas de col en la nevera y, con un mazo (antes de colocarlas sobre el pecho) darle golpes para activar la sustancia que se encuentra entre las ramificaciones de las hojas. ¡Una maravilla!

El tercer o cuarto día de haber dado a luz pasé la peor noche de todas. Me dolía tanto el pecho que tuve que dormir sentada y con los brazos a los lados sujetándome el pecho porque no podía soportar el dolor del peso y la hinchazón. Parecía que la piel iba a romperse de lo tirante que la tenía. Al día siguiente, una matrona me vio con cara de dolor mientras daba el pecho a Miquela y me preguntó que qué me pasaba. Le comenté lo que me pasaba y que estaba saturada de tanta información contraria que recibía y que no sabía qué era lo que debía hacer. Ella me dijo “¿Me dejas verlo?” a lo que yo, desesperada, le respondí “¡Por supuesto!”. Al verme el pecho Aurea (nunca olvidaré su nombre) me dijo: “¿Confías en mí?” y sin pensármelo le dije “¡Sí!”. Me comentó que lo que teníamos que hacer era vaciar el pecho porque tenía una producción de leche muy grande y que eso era bueno, y que por ello Miquela no podía agarrarse bien y eso era un problema porque no vaciaba lo que mi pecho necesitaba. “Ahora te enseñaré a usar el sacaleches y verás que bien te encuentras”. Y así lo hicimos. Mientras vaciábamos cada pecho ella me daba un masaje (el masaje más doloroso que he recibido jamás) y conseguimos sacar 80 ml de un pecho y 40 ml de otro. El alivio fue asombroso.

A partir de ese momento mi experiencia fue otra. Miquela se enganchaba sin problema y yo conseguía sacarme la leche suficiente también sin problema y así conseguí la harmonía que me salvó de sufrir una mastitis.

Volvamos a Elvie

Elvie es un pequeño dispositivo de forma ovalada (completamente diferente a la forma que tiene cualquier extractor de leche que conozcas). Su manejo es muy sencillo, se ajusta muy bien al pecho y, lo que más me gusta, es muy silencioso y manos libres. Colócatelo en el interior del sujetador de lactancia, pon (si lo necesitas) el extensor que viene en la caja, dale a On y después a Play y dedícate a lo que quieras mientras Elvie hace su trabajo.

Además de usarlo manualmente, me refiero a dándole tú al botón de inicio y decidiendo cuando quieres parar de sacar leche, Elvie tiene una app para iOs y Android con la que podrás programar las cantidades que quieras sacar

Su limpieza es también muy sencilla, gracias a las pocas piezas que tiene. Se recomienda lavar con agua y jabón después de cada uso y, cada dos usos, esterilizar en agua hirviendo durante 5 minutos.

Otros extractores de leche

Unas semanas antes de dar a luz compré un extractor de leche en Amazon de la marca Bellababy. Lo hice, además de porque tenía mucha cantidad de leche, para congelar por si alguna vez lo necesitaba. No sería sincera si dijera que lo compré por recomendación; lo hice por los buenos comentarios que tenía y por el precio: 49,99€. Su manejo me gustó bastante, pero ni es pequeño, ni silencioso, ni manos libres y tiene un montón de piezas para ensamblar en cada uso. ¿Lo mejor? puedes extraer leche a la vez de los dos pechos y la batería con pantalla táctil es pequeña y portátil y sirve como batería externa para cargar el móvil.

Si tuviera que poner alguna pega a Elvie diría que me parece menos práctico para una mujer que tiene que extraer mucha cantidad de leche, pues solo te permite extraer leche de un pecho cada vez y, si tienes prisa, no es lo más cómodo. Eso sí, puedes tener dos dispositivos y problema resuelto, eso sí, ve preparando la cartera porque un Elvie cuesta 299€, pero es una inversión que, después de mi experiencia, recomendaría a aquellas madres con poco tiempo y cuyos trabajos requieran muchas horas fuera de casa.