Estamos en el siglo de la informática, si bien ya los años 80 y 90 su incidencia dejó una huella imborrable, y es algo que debemos aceptar. El hoy y el mañana están escritos de forma binaria y todo lo que poseemos y somos depende de líneas de código y archivos en la nube. Esto, que tiene tantas cosas buenas, también tiene su lado menos bueno.

Y como tampoco hay que echarle mucha imaginación -además de que el titular de la noticia ya lo dice- de lo que estamos hablando es que con la informatización de la vida y la globalización de los sistemas, son más y mejor organizados los que aprovechan esta circunstancia para hacer el mal. Hablamos de los piratas informáticos, obviamente.

Estos sujetos, que siempre han vivido en las sombras y que solían -y suelen- salirse con la suya, se han topado con una sentencia histórica por parte del viejo continente, ya que Europa ha sancionado a piratas informáticos por primera vez en su historia.

Hablamos, concretamente, de que la Unión Europea impuso el jueves sus primeras sanciones por ciberataques a grupos rusos, chinos y norcoreanos relacionados con varios incidentes importantes.

Esta acción ha venido después de Estados Unidos haya llevado a cabo medidas similares durante este año. Pero, ¿de qué tipo de sanciones hablamos? Pues de la prohibición de viajes y la congelación de dinero (o activos) a las personas u organizaciones que estén relacionadas con los ataques.

Como antes hemos dicho el origen de estos grupos de ciberdelincuentes es variado. Tenemos a los rusos y a su unidad 74455 del servicio de inteligencia militar ruso, conocidos también como Sandworm, los cuales está relacionados con el ataque NotPetya, dirigido en su momento contra Ucrania y que luego se extendió por todo el mundo, causando unas pérdidas de 10.000 millones de dólares.

Luego tenemos a los piratas chinos, los cuales están acusados de espionaje corporativo. Los sancionados son dos ciudadanos y una empresa, Haitai Technology Development, en relación con una campaña de hacking conocida como Cloudhopper. La larga y sofisticada operación, llevada a cabo en nombre de los servicios de inteligencia chinos, tenía como objetivo los secretos corporativos de los seis continentes y es una de las operaciones de espionaje más extensas jamás vista según los expertos.

Y por último a los ciberdelincuentes de Corea del Norte, donde la empresa norcoreana Chosun Expo ha sido la sancionada por su papel de apoyo al programa -dañino de tipo ransomware- llamado WannaCry. Este caso seguramente os suene porque en 2017 este programa tiró a las mayores empresas tecnológicas del mundo y a otras instituciones como el servicio de salud británico aprovechando una debilidad del sistema operativo Windows.

Por supuesto, mientas que la Unión Europa ha mostrado su repulsa -sanciones incluidas- hacia estos ataques y hacia quienes les han ayudado, los gobiernos de Rusia, China y Corea del Norte han negado repetidamente su participación en los ciberataques. Es decir, Europa sanciona a piratas informáticos y sus responsables miras hacia otro lado…