Si te hablo sobre El Rubius, TheGrefg o El Xokas, seguro que los conoces… Gamers muy conocidos y con millones de visualizaciones. Pero si te digo Los Juguetes de Arantxa, Mikeltube o The Crazy Haacks a lo mejor la cosa cambia, ¿no? Pues es una pena porque estos canales de youtubers infantiles, kidtubers, tienen mucho, mucho éxito. Puede que incluso más que los adultos. ¿No me crees? ¿Y si te dijera que el YouTuber que más dinero gana en el mundo es un niño de 9 años?

[Ryan Kaji es el youtuber que más dinero gana por tercer año consecutivo]

A pesar de que muchos youtubers se hayan mudado a otras plataformas (y a otros países) lo cierto es que, en España, los tres primeros en el ranking de suscriptores siguen siendo los archiconocidos elrubiusOMG (39’6 millones de suscriptores), Vegeta777 (32’1 millones) y AuronPlay (27’2 millones). Ellos llevan en la plataforma de vídeos bastante antes de que nacieran las protagonistas del cuarto canal en el ranking: Las Ratitas.

Imagen de las kidtubers Las Ratitas en un llamativo fondo verde, rosa y amarillo. Son dos niñas pequeñas, están de espaldas, sonriendo y con los brazos cruzados. La más mayor es rubia de ojos azules y la pequeña es castaña con ojos marrones. Las dos tienen el pelo muy largo y vestidos azules con estampado de cerezas.

Giselle y Claudia Itarte tienen 9 y 8 años respectivamente. En 2016, con 2-3 años aproximadamente, comenzaron su andadura por YouTube, con un pequeño unboxing donde jugaban con unos delfines que cambiaban de color. Ahora mismo tienen 22’4 millones de seguidores, además de sus propias muñecas y libros. Sus vídeos han alcanzado las 8 mil millones de visualizaciones, mientras que el Rubius tiene unas 9 mil millones.

Sin embargo, por supuesto, no es en España donde podemos encontrar los mejores ejemplos. En los rankings mundiales imperan, sobre todo, los canales corporativos, es cierto. En cuarto lugar, se encuentra el primer youtuber: PewDiePie (109 millones de seguidores). Kids Diana Show (74 millones de seguidores) está en el puesto número 9, pero es la segunda youtuber en el ranking mundial.

[Solamente este vídeo tiene 18 millones de visualizaciones]

Diana es una niña ucraniana de 6 años que vive en Estados Unidos. Sus primeros vídeos son en ucraniano, pero se ve cómo va aprendiendo inglés en el canal, al tiempo que canta canciones y juega. El primer vídeo es del 13 de mayo de 2015. Diana tenía un añito, aparece en el parque comiendo hojas de los árboles. Sin embargo, podemos asumir que este vídeo ya tenía el objetivo de presentar a Diana como kidtuber: el título se llama “Blog. ¡Saludos! Este es el primer vídeo de Diana en el nuevo canal”. En sucesivos vídeos podemos ver cómo ella juega con sus muñecos.

Sin embargo, Diana no es la única niña en el gran ranking de canales de YouTube. Like Nastya se encuentra en el puesto número 12, con 69 millones de seguidores. Y Vlad and Niki están en el número 15 con 62’4 millones de seguidores. Los youtubers adultos no se encuentran hasta más tarde, con MrBeast en el puesto número 20 y 52’9 millones de seguidores.

Kidtubers: las nuevas marcas

Lejos quedaron los simples vídeos de unboxings donde muestran los productos, cómo funcionan, los prueban y poco más. Ahora las narrativas son muy sofisticadas, tanto que a veces cuesta distinguir los vídeos publicitarios de los que no lo son. O esa es la conclusión a la que ha llegado el Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) en su último informe: el 75% de la publicidad sobre juguetes analizada en plataformas como YouTube no incluye ninguna advertencia sobre el carácter comercial del contenido.

La conclusión a la que llegaron en el informe Familias y Niños: el negocio de los canales youtubers es la contraria: “más del 70% de los vídeos en los que se alude a marcas y productos indican de forma explícita la intención promocional del contenido”. Esther Martínez Pastor, una de las investigadoras, explicaba que “se están dando cuenta de que no pasa nada por poner que hay publicidad; pero, bajo mi punto de vista, deberían ponerlo los 12-15 minutos que dura el vídeo, no solamente al principio”.

Según el CAC, en nueve de cada 10 vídeos la publicidad es difícilmente reconocible para los niños, dada la integración en el contenido audiovisual. Sin embargo, los niños entrevistados por Esther Martínez decían reconocer la publicidad porque en los vídeos se recalca mucho las características positivas del producto.

Esta disyuntiva puede quedar mejor explicada en el siguiente vídeo. A pesar de que se incluye en varias ocasiones que es un vídeo promocionado (aparece al principio del todo), este aviso puede ser olvidado o ignorado según avanza la historia y las niñas explican la importancia del reciclaje y del cambio climático. Al final del vídeo nos vuelven a explicar que era un contenido publicitario y hablan sobre las muñecas que han aparecido en todo momento. Como hemos dicho, las narrativas ya son muy sofisticadas y los unboxings pasan casi a un segundo plano.

[Sí, el vídeo iba sobre muñecas superheroínas]

El 1 de enero de este mismo año, empezó a tener vigencia el primer código de autorregulación de la publicidad de los influencers. Promovido por AUTOCONTROL, anunciantes, agencias, representantes y medios, se pretende regular la publicidad que se da en redes sociales de la misma manera que esta puede estar en otros medios de comunicación.

Alberto del Mazo, psicólogo y profesor, explica la importancia de acompañar a los hijos cuando estén viendo ciertos contenidos: “los padres y madres no deberían considerar que un niño o niña esté viendo vídeos de YouTube como algo inocente, tienen que darse cuenta de que supone más riesgo recibir mensajes publicitarios de sus referentes, que cuentan con una capacidad de influencia mucho mayor que un anuncio sin más de la televisión, que está más controlada”.

La influencia de YouTube

Esta capacidad de influencia puede resultar alarmante si se tienen en cuenta los resultados del informe del Consejo Audiovisual de Cataluña: casi el 70% de los vídeos con publicidad de juguetes difundidos en internet presentan estereotipos de géneros, en los que están protagonizados por influencers infantiles, este porcentaje se eleva a 9 de cada 10 vídeos.

Javier Urra, exdefensor del menor, ve muy dañino esto. Urra participó en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género y nos explicó que “es muy difícil acabar con un problema tan grave dado históricamente si los niños siguen manteniendo unos roles muy determinados, estereotipados y magnificados”.

Propaganda del Instituto Andaluz de la Mujer. En colores verde-azulado y morado, aparecen una mujer y una niña y parecen estar tocando un ordenador con gráficos y modelos de aviones. La mujer es castaña y lleva ropa elegante. La niña es rubia y lleva una camisa oscura con corazones. Se puede leer: "En la infancia comienza el juego",  "Elegir bien los juguetes les ayuda a ser lo que quieran ser" y "Campaña del Juego y del Juguete. No Sexista, No Violento".

El exdefensor del menor, junto con Save The Children, pidió a la Fiscalía de Barcelona una actuación “de oficio” para investigar al anteriormente citado canal Las Ratitas por instrumentalización de la infancia y reproducción de estereotipos de género. Urra denunció que “sin una valoración desde la educación, una revisión de estos papeles, hará que de adultos se comporten como tales”. Y, de hecho, los padres de las hermanas bromearon en uno de sus vídeos de su propio canal de YouTube sobre la Violencia de Género.

Sin embargo, al igual que pueden demostrar conductas reprobables, los kidtubers también pueden enseñar hábitos saludables de una forma que a su público le puede interesar debido a la identificación que sientan con sus ídolos. Muchos de los vídeos de los kidtubers ahora se centran en la prevención del Coronavirus, hablando de mascarillas, la higiene o las restricciones.

Familias youtubers

Es bastante común que familias enteras se embarquen unidas al mundo de los youtubers. Al fin y al cabo, un menor de 13 años no puede tener su propia cuenta en YouTube. Es muy normal que la familia de los influencers aparezcan en los vídeos o que, al final, terminen teniendo sus propios canales más dirigidos para los adultos o donde enseñen cómo son sus vidas. Esther Martínez explicaba que esto es muy propio de España, destacar las relaciones sociales, los hermanos, primos y amigos también pueden ser protagonistas. En países como Estados Unidos esto no ocurre así.

The Crazy Haacks llevan esto a otro nivel. Mateo, Hugo y Daniela son tres hermanos que ya están en la preadolescencia o adolescencia. Su padre suele aparecer en varios vídeos de retos o de blogs, pero la madre casi se puede considerar coprotagonista. Mónica Vicente ya tenía un canal propio donde hacía videotutoriales explicativos de su tienda online. Sin embargo, vio en este mundo una oportunidad y decidió crear su propia agencia de marketing de youtubers.

Imagen del vídeo donde los kidtubers The Crazy Haacks presentan su libro: "The Crazy Haacks y la cámara imposible".

Los tres niños aparecen acompañados por sus padres. Hugo es un preadolescente rubio que lleva una camisa rosa. Mónica es la madre, es castaña, tiene una coleta y lleva un jersey blanco con puntos azules. Mateo es un adolescente, tiene el pelo castaño y camiseta gris. El padre también es castaño y lleva una camiseta de manga larga blanca. Daniela es una niña con el pelo castaño rizado y un lazo morado, camiseta blanca con un flamenco rosa. Está toda la familia junta abrazándose y sonriendo. 
El libro, que aparece a la derecha, muestra un dibujo de los tres niños, como si estuvieran grabando un vídeo.
[La familia Haack]

A Alberto del Mazo le produce bastantes dudas este tipo de negocios familiares, dado que, si bien es cierto que podrían tratarse de actividades que realiza toda la familia unida, no cree que este tiempo fuera totalmente de calidad. Los niños no pueden estar dedicándole todas las horas que la edición de vídeos requiere y los padres no deberían dedicársela porque también tienen que trabajar y cuidar de la familia. También le preocupan aquellas partes que no vemos, “las mil tomas hasta que salga perfecto. En la televisión está muy regulado y limitado este trabajo infantil. Sin embargo, esto no existe en YouTube, no hay controles”.

Javier Urra no considera que estar como kidtuber sea algo negativo siempre que “el tiempo sea limitado, la actividad sea propia para la edad y no se convierta en un tema especial y esencial para los niños como puedan serlo el juego, el aprendizaje, el contacto con la naturaleza y el estar con padres y abuelos”.

Desde la agencia 2btube están de acuerdo. Andrea Santamaría explica que ser youtuber es un “hobby como tocar la guitarra o jugar al futbol”. Recuerda que no todos los niños llegaran a primera división o serán grandes músicos, pero aún así aprenderán conocimientos muy valiosos como “habilidades comunicativas o competencias digitales que pueden ser muy útiles en otros ámbitos de la vida”.

Aún así, Santamaría recuerda que para el niño siempre tiene que tratarse de un hobby, hacerlo en su tiempo libre y divirtiéndose con ello. Los padres también deberán tomar este tiempo como una afición, cuando puedan y quieran.

La ansiedad del MeGusta

Al hablar de este tema, no se puede evitar pensar en los juguetes rotos, aquellos niños que saltaron a la fama, tal vez demasiado pronto, y que no pudieron adaptarse correctamente a una etapa adulta donde son más anónimos. ¿Serán estos niños youtubers igual? Es cierto que muchos influencers han seguido en la cresta de la ola durante mucho tiempo, pero eso no quiere decir que estos kidtubers vayan a seguir la misma línea, sobre todo si no consiguen adaptarse a su público, que también está creciendo y puede cambiar de gustos.

“Cuando hacemos del niño un famoso, un adulto, se acostumbran a los aplausos. La vida suele ser difícil y compleja y no necesariamente de fama y de reconocimiento”. Explicaba Javier Urra, a lo que añadía: “La esperanza de vida en España aumenta y, por tanto, el tiempo de la infancia no se debe acortar”.

Lo bueno de YouTube, y de internet en general, es que los medios se han democratizado. Ya no necesitas de una productora o una discográfica para hacer lo que quieras, puedes crear tus propios contenidos. Pero esto se traducen en muchas, muchísimas horas de trabajo que, muchas veces, no sabes si darán sus frutos.

Y muchos influencers han terminado teniendo cuadros de ansiedad y depresión por tener que dedicarle tanto tiempo, el hecho de tener que estar fingiendo una felicidad que realmente no está ahí. Algunos limitaron esta vida durante algún tiempo, como El Rubius, o la abandonaron directamente. Otros no tuvieron tanta suerte y terminaron suicidándose.

Otra preocupación que surge sobre este tema toma en inglés el nombre de Sharenting, el compartir constantemente las imágenes de hijos e hijas menores de edad por parte de sus padres. Hemos visto que muchos de estos niños empezaron como youtubers cuando eran muy, muy pequeños. ¿Acaso sus padres les preguntaron alguna vez por su opinión?

Está claro que, en muchas ocasiones, estos niños habrán normalizado estas vidas, sobre todo si llevan haciéndolo desde que eran unos bebés. Como hemos visto, para ellos es un juego, una afición como otra cualquiera. La pregunta es qué pasará el día de mañana. Ya se han dado en otros países de Europa denuncias de niños contra sus padres por publicar demasiadas imágenes en internet. ¿Pensarán al final lo mismo estos niños? ¿O querrán continuar con este estilo de vida? Supongo que ya lo descubriremos.