Conforme más sabemos del coronavirus más herramientas tenemos para luchar contra él. Pero mientras que nuestros científicos arrinconan al virus y preparan la vacuna que nos salve de esta maldita pandemia, investigadores de todo el mundo están viendo de qué forma podemos volver al trabajo sin poner en riesgo nuestra salud.

Si bien aquí hemos hablado bastante de que la transmisión por el aire es una de las formas que tiene el virus para expandirse, también hemos traído artículos defendiendo la vida al aire libre, ya que según todos los indicadores el coronavirus lo tiene mucho más difícil cuando estamos en la calle debido, principalmente, a las corrientes de aire y a los rayos de sol. Por el contrario, los entornos cerrados sí que son lugares a evitar.

Y el problema viene que justo ahora, en plena vuelta a la normalidad (o nueva normalidad) millones de personas no van a tener más remedio que meterse en metros, oficinas y autobuses. Y ahí comienzan los peligros.

Por esto y debido a que los científicos saben qué hay que atacar para conseguir que el siguiente brote de coronavirus sea mucho más débil, han comenzado a dar una serie de recomendaciones basados, principalmente, en el aire.

Filtrar el aire

En Corea del Sur llevan meses poniendo filtros de aire en los bares ya que se comenzaba a saber que podían ayudar a combatir los virus, y ahora el resto de la comunidad científica ha comenzado a darles la razón. O al menos aseguran que este tipo de medidas ayuda, sin duda, no resta en ningún caso.

En cuestión de filtros lo que se aconseja es utilizar los filtros HEPA, ya que son lo más seguros y de mayor calidad que actualmente se pueden comprar. Estos filtros capturan el 99% de las partículas en suspensión que son mayores a 0,3 micrones, y ahí entran los virus. Uno de los lugares donde se usan estos filtros son los aviones, lugares que están muy abarrotados y durante muchas horas, por lo que tienen que asegurarse de que el aire sea de la mejor calidad posible.

Si bien en los aviones usan estos filtros, no son los únicos que hay en el mercado, ya que hay otros sistemas, como el HAVC, que utilizan materiales de menor calidad por lo que su efectividad es mucho menor (sólo capturan entre el 20% y el 40% de los virus). Muchos edificios, por ejemplo, o los cruceros utilizan los sistemas HAVC, y es por esto que el barco Diamond Princess tuvo ese brote tan virulento en el que 700 personas se infectaron y 8 murieron. El aire pasaba de habitación en habituación sin un buen filtrado.

Algunos expertos aseguran que las oficinas podrían convertirse en sitios realmente seguros para trabajar si comenzaran a usar sistemas HAVC con filtros HEPA y con luces UV -usadas paras matar virus- en sus sistemas de refrigeración. Estas medidas ya se están tomando en China. Eso sí, es algo bastante caro.

Por último, se ha hablado de las salas con presión negativa, o lo que es lo mismo, salas que tienen tanta entrada de aire que tienen que soltar la presión por algún sitio, y esos sitios están preparados con filtros específicos. Suelen verse en los hospitales, pero no son factibles de tener en las oficinas.

La humedad es efectiva

Además del calor, que es uno de los enemigos de coronavirus (el calor extremo directamente acaba con el virus), la humedad parece jugar un papel fundamental en la lucha contra la propagación.

Según estudios de Stephanie Taylor, consultora en control de infecciones de la Facultad de Medicina de Harvard, hay tres razones por la que la humedad puede ayudar a frenar las infecciones.

Primero porque los ambientes poco húmedos (entre un 10% y un 30% de humedad) las gotas grandes que salen de nuestra boca no caen al suelo tan rápido como lo harían de forma normal, por lo que pasan más tiempo en suspensión.

Segundo porque, según estudios clínicos, los virus -como el coronavirus- con una humedad entre el 40% y el 60% pierden su virulencia, y es que aunque no saben por qué sí han observado que son menos infecciosos.

Y la tercera razón es que el sistema inmunológico respiratorio funciona mejor con mayor humedad. Una investigación reciente en Yale expuso a los ratones a una cepa de gripe. Los ratones se mantuvieron a la misma temperatura, pero se modificaron los niveles de humedad. En las conclusiones vieron que los ratones en las cámaras de menor humedad tenían una peor respuesta inmunológica. Y no es que la humedad eliminase las gotas de gripe del aire, sino que más bien ayudó a los ratones a combatir mejor el virus.

Todo junto mejor

Como dicen todos los investigadores, ninguna de estas soluciones es perfecta, pero si las unimos se nos queda un escenario donde el coronavirus lo va a tener mucho más difícil para infectarnos.

Distanciamiento social, filtros de aire y humidificadores. Juntos estas tres herramientas se nos queda un mañana donde los virus de este tipo (el coronavirus no es el primero ni el último) no podrán hacernos tanto daño. Si queremos un mundo mejor toca prevenir, ya que curar es demasiado costoso a nivel de vidas y economía.