Parece que está siendo una semana muy complicada para los gigantes de internet de EE. UU. Si bien comenzó la semana con la disputa entre Donald Trump y Twitter por culpa de unos mensajes en la red social sobre el voto por correo, ahora el turno es de Google y de su geolocalización.

Pero, ¿qué es lo que ha sucedido exactamente? Pues que Mark Brnovich, fiscal general del estado de Arizona, ha presentado una demanda contra Google en la que acusa a la compañía de rastrear a sus usuarios de Android sin su consentimiento, incluso cuando éstos habían deshabilitado las funciones de localización.

Esta acusación, la cual podemos leer en el The Washington Post, pone a Google en una posición muy delicada, ya que estaría acusando a la empresa de espiar a sus usuarios incluso cuando ellos, activamente, hacen por no ser localizados.

La demanda dice, concretamente, que la forma que utilizó Google para rastrear la localización de los usuarios era a través de aplicaciones en segundo plano como las del clima y el navegador de Chrome, pese a que estas apps tuvieran sin habilitar el seguimiento.

Según el texto, tan sólo los usuarios con gran conocimiento del ecosistema Android consiguen quitar todas estas opciones de rastreo, ya que las que están a la vista de los clientes no son suficientes para parar la localización.

El problema es que esta no es la primera vez que Google se ve envuelta en un problema así, y las medidas que se han ido imponiendo desde la propia empresa nunca han bastado para frenar estos abusos hacia sus propios clientes.

El fiscal general lo que ha pedido en la demanda contra el gigante de Mountain View es que la compañía devuelva los beneficios que hayan podido obtener de la monetización de estos datos de localización. Es decir, que se devuelva el dinero que hayan sacado a través de los anuncios personalizados que han conseguidos gracias a rastrear a sus usuarios.

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Y, como añaden en el artículo del The Washington Post, las leyes antifraude de Arizona también podrían obligar a Google a pagar 10.000 dólares por cada violación de la multa.

Ahora es turno de la justicia americana ver si se ha incurrido en un delito (o varios) y dictar sentencia. Y esto es muy importante, ya que podría crear jurisprudencia en un tema muy delicado e importante para todos como es el de nuestra privacidad.