La pandemia de Covid-19 ha marcado un antes y un después en muchos aspectos de nuestra vida. Ahora, con las restricciones y los toques de queda, nos hemos resguardado en la vida digital. Allí no tenemos un horario restrictivo como Cenicienta y podemos quedar todos los amigos que quedamos en una sala virtual para tomar unas cañas desde la comodidad de nuestras propias casas. Sin embargo, en internet nos tenemos que resguardar de otro tipo de virus (y, si no, que se lo digan al SEPE). Al igual que nos hemos acostumbrado a tener una buena higiene física para evitar contagiarnos, necesitamos adoptar buenas costumbres con nuestra higiene digital.

¿Qué es la higiene digital?

Podemos entender la higiene digital como todas aquellas prácticas que nos han recomendado mil veces que tengamos en cuenta al estar en un entorno virtual y que hemos ignorado otras mil porque ¿de verdad esperas que lea todos los términos y condiciones de absolutamente todo?

En la vida nos gusta estar protegidos de todo lo que pueda pasar y, en caso, de que pase algo, tener alguna forma de poder solucionarlo. Sin embargo, aunque tengamos el mejor antivirus del mercado, necesitamos acostumbrarnos a ciertas prácticas que conseguirán que estemos incluso mejor protegidos. Estas costumbres, además, también protegerán a los tuyos.

Por supuesto, nada es imbatible. Si pueden con Jeff Bezos, ¿no van a poder contigo? En 2020, se calcula que cada 10 segundos hubo un ataque de ransomware (secuestro de información) hacia una institución, empresa o persona. ¡Y este tipo de ataque ni siquiera son de los más comunes!

Distancia social

Al igual tenemos que estar guardando las distancias, evitando dar besos y abrazos, hay que mantener las distancias con todo aquello que nos resulte extraño y sospechoso. De sentido común, ¿no? ¿Entonces, por qué no lo hacemos?

Si ahora nos llega un correo de un príncipe nigeriano, lo máximo que haremos será reírnos. Pero si nos llega un mensaje de “mamá” que nos pide que le enviemos un código, aunque nos parezca una situación muy rara, lo haremos y habremos caído en su trampa. Si nos llega un mensaje de “Fedex” advirtiendo de que nuestro paquete llegará pronto con un enlace y lo abrimos, caeremos en su trampa.

No clickes en links de los que sospeches aunque sea mínimamente un poco. No le des a abrir documentos, vídeos o imágenes de lo que no estés completamente seguro. Aunque esto, por desgracia, cada vez es más difícil: los correos cada vez son más sofisticados e, incluso, podrían incluir trozos de conversaciones que podrían ser aparentemente normales y usuales. Fíjate en los pequeños detalles: ¿está bien la dirección de correo? ¿Tu madre te ha dicho por otros canales sobre ese código, de qué es? ¿La empresa de transportes que te manda ese mensaje es la que se supone que te va a traer mi paquete?

¿Y el transporte público lleno de gente qué?

A veces, es más complicado guardar la distancia social por otras razones. Se calcula que cada día nos enfrentamos a entre 10 000 y 100 000 páginas web que nos pueden infectar con un malware. Y no sabemos si estamos realmente seguros en algunas páginas en las que pensábamos que debíamos estarlo, como son las páginas gubernamentales. El Observatorio de Seguridad Web ha analizado más de 700 páginas web gubernamentales y solo el 2% son completamente seguras, mientras que 48 sitios no tienen ningún tipo de seguridad.

Tal vez este sea un buen momento para pedir a las autoridades un poco más de inversión en todo este lío que son las páginas web. Un buen diseño siempre viene bien (y, en ocasiones, hay páginas web que son imposibles de entender o encontrar nada), pero también páginas web más seguras. Igualmente, también es un buen momento para recordar que si reduces el número de convoys (ya sean metros, trenes o autobuses), pero el número de personas que utilizan ese medio no se reduce, irán todas más hacinadas y la distancia de seguridad no existirá.

Mascarillas

Efectivamente, las contraseñas son también necesarias para mantener una buena higiene digital. Tenemos que recordar que los dispositivos electrónicos, como dijo Madrigal en esta entrevista, son más parecidos a puertas al mundo digital que a ventanas desde las que solo vemos, pero estamos protegidos. Una puerta la puedes traspasar para salir a la calle, pero puede ser traspasada también. Así que lo mejor es poner un buen cerrojo.

Esta lista de consejos seguramente la hayas leído muchas veces, pero no está de más recordarlo. No uses la misma contraseña en todos los lugares e intenta que sea una contraseña algo complicadilla. Si cada año salen listas de las contraseñas más comunes, es por algo, intenta que tus contraseñas no se parezcan a la de la lista.

Cambia también las contraseñas de vez en cuándo. Sí, es un aburrimiento, pero si luego sale una noticia de que han hackeado cierta página web y han robado todas las contraseñas, a lo mejor tienes suerte y te afecta menos. Y si solo afecta a una contraseña de un sitio concreto en vez de a todas las contraseñas que tienes, mejor que mejor.

Lavarse bien las manos

Cuando vayas a lavarte las manos, asegúrate de seguir todos los pasos necesarios y no hacerlo deprisa y corriendo. Si puedes, y es posible, activa la autentificación de dos factores. Aunque el nombre sea extraño, sabes a lo que me refiero. Algunas veces, cuando vas a pagar por una compra online, te llega un mensaje a tu teléfono con un código y después tienes que firmar. La autentificación en dos factores sería eso: primero tienes que introducir tu contraseña y, posteriormente, introducir el código que te haya podido llegar al teléfono o al mail.

Por otra parte, lavarse las manos sirve para eliminar la suciedad. De igual manera, deberías plantearte eliminar aquellas cuentas y aplicaciones que ya no utilices. No, ya no vas a volver a jugar a ese juego que te enganchó hace meses. Elimínalo. Tendrás más espacio en tu dispositivo. Si usas siempre la misma contraseña y se te queda olvidada una cuenta, pueden usar ese sitio web para acceder al resto de tu información. Es el método Marie Kondo, si algo no te aporta felicidad, elimínalo.

Además, y puede que esto te dé más razones para eliminar las cuentas que ya no deseas. Si eliminas una cuenta, ya no te mandarán tantos correos publicitarios, por lo tanto ya no tendrás tu bandeja tan llena. Y eso también es higiene digital.

Cuarentenas y vacunas

Lo reconozco, ya me he quedado sin metáforas que utilizar. Pero dado que las únicas vacunas que tenemos contra los cibercrímenes son los antivirus y firewalls, y no queremos tener a nuestro querido ordenador en cuarentena, lejos de nosotros mientras lo están arreglando en una tienda porque está muy, muy malito, lo mejor es seguir estos últimos consejos.

Actualiza. Ya lo sabemos, aparecen siempre en el peor momento y tardan siempre la misma vida, pero si hay que actualizar, es por algo. Tal vez han descubierto una posible brecha y esta actualización lo previene, o tal vez se han dado cuenta de un fallo y la actualización lo elimina. Sea como fuere, actualiza. Actualiza los dispositivos, el sistema operativo, el software y el hardware. Eso sí, actualizaciones de la casa, que sepas que son de fiar. Si te encuentras una en la red que te promete que tu ordenador irá mucho más rápido, ¿te puede fiar realmente?

Y, por último, de verdad te lo pido, haz copias de seguridad. Te lo digo como una persona que acaba de perder su disco duro. No quieres eso. Haz copias de seguridad. En otros discos duros, en la nube, donde sea. No seas como yo, aún tienes salvación.  Intenta hacerlas cada cierto tiempo y guarda lo importante, para no tener todos tus dispositivos llenos, pero hazlo. Te librarás de mucha pena.

La higiene digital es ahora más necesaria que nunca. Busca alternativas seguras a las aplicaciones que normalmente usas, aunque sea solo por si acaso. Intenta que no te pillen por sorpresa, se precavido y, sobre todo, enseña a los demás los consejos que a ti hayan podido servirte. La ciberseguridad es una cadena, y estás tan protegido como lo estén el resto de tus contactos.