Mientras en Europa todavía pensamos en cómo será la vida después de la Covid-19, en Hong Kong ya se están preparando para la segunda oleada.

Una empresa ha diseñado máquinas dispensadoras, llamadas “Mask-To-Go”, con las que distribuirán al menos 2 millones de mascarillas gratuitas para quienes no se puedan permitir comprar una.

Adrian Cheng, CEO de New World Development, dice que “prevenir los brotes locales en las comunidades es crucial” y, en colaboración con algunas ONGs, instalarán 35 máquinas de vending con las que harán llegar mascarillas sanitarias gratuitas a habitantes con pocos recursos en barrios designados por las ONGs colaboradoras.

Mascarillas de calidad para todos

“Es desalentador ver cómo tanta gente no puede acceder o no puede permitirse comprar mascarillas, cuya escasez y precio no ha parado de crecer”, añadió Cheng. Apuesta por mascarillas hechas en Hong Kong ya que “incluso cuando consiguen alguna (…), la calidad de las mascarillas disponibles en el mercado es una preocupación para mucha gente, que desconoce su origen y los materiales (que las componen)”.

Como ya advirtió Pedro Alsina en la entrevista que le hicimos por Instagram, las pandemias vienen por olas, y esta es solo la primera. Hong Kong, que pudo contener el virus a principios de año, está notando un repunte de infectados debido a residentes que importan casos del extranjero.

Distribución “contactless

Las máquinas de vending no son un capricho sino uno de los elementos que reduce la posibilidad de contagio en la distribución. Al no haber contacto entre personas, se reduce la probabilidad de transmisión entre los receptores y quienes hicieran la entrega.

Además, a las personas receptoras, entre ellos ancianos, padres y madres solteros, grupos de riesgo y trabajadores con sueldos bajos que deben seguir con su actividad pero no disponen del equipo en sus puestos de trabajo, se les envía una tarjeta con un código QR intercambiable por 5 mascarillas.

Estos códigos permiten identificar a los solicitantes y organizar las entregas de la manera que no hagan cola, reduciendo una vez más el riesgo de exposición al virus.

La producción empezará a mitad de abril y cuando las dos líneas que tienen preparadas funcionen a máximo rendimiento producirán 7 millones de mascarillas con un 98% de filtración al mes. Cada receptor tendrá derecho a intercambiar su código por 5 mascarillas a la semana por un periodo de 10 semanas.