Estamos en pleno siglo XXI y lo que veíamos en las películas de los años 80 y 90 son ahora una realidad. Robots, coches autónomos, smartphones con la potencia de un ordenador…. e inteligencias artificiales. El futuro es hoy, y no hemos tenido que esperar al 2049.

Entra las nuevas tecnologías más distópicas que han surgido en los últimos años tenemos el reconocimiento facial. Para quien no sepa de lo que hablamos esto son programas informáticos que a través de patrones y cámaras de vigilancia pueden reconocer a los ciudadanos con tan sólo unas imágenes.

Esta tecnología lleva usándose varios años y por parte de empresas y gobiernos, sin distinción, ya que el poder que da tener controlada a la población (clientes, en caso de las empresas) es enorme. Pues bien, han tardado, pero desde el sector tecnológico creen que es momento de reflexionar sobre estas tecnologías, y el primero que se ha plantado es IBM, gigante tecnológico otrora líder del sector informático.

Lo que ha pasado, más concretamente, es que Arvind Krishna, CEO de IBM, ha mandado una carta al Congreso de los Estados Unidos diciendo que su compañía no piensa seguir desarrollando y/o apoyando las tecnologías de reconocimiento facial hasta que hayan cambios.

“IBM se opone firmemente y no aprobará el uso de ninguna tecnología [de reconocimiento facial], incluida la tecnología de reconocimiento facial ofrecida por otros proveedores, para la vigilancia masiva, la elaboración de perfiles raciales, las violaciones de los derechos humanos y las libertades básicas, o cualquier otro propósito que no sea coherente con nuestros valores y Principios de Confianza y Transparencia”, explica Krishna en la carta.

Y esto viene en plena polémica en Estados Unidos con las protestas masivas que hay por la muerte de George Floyd, por lo que el mensaje se ha amplificado aún más si cabe.

Pero, ¿y qué tiene esto que ver? Pues que en los últimos años se ha descubierto que estos sistemas de reconocimiento facial -incluso los de IBM- tienen sesgos a la hora de hacer su trabajo. Es decir, que tienen prejuicios por motivos de edad, raza y etnia, lo que puede hacer que las herramientas no sean fiables para las aplicaciones relacionadas con la seguridad.

“Creemos que ahora es el momento de iniciar un diálogo nacional [Estados Unidos] sobre si la tecnología de reconocimiento facial debe ser empleada por los organismos nacionales y sobre el cómo hacerlo”, reitera el CEO de IBM.

Y si IBM es quien ha alzado la voz, desde Amazon le han seguido a coro al anunciar que prohibirá a la policía utilizar su herramienta de reconocimiento facial -llamada Rekognition- durante todo el 2021. Y sí, el problema es el mismo de antes, los prejucios raciales que padece esta tecnología.

Sin duda es momento de reflexionar, parar y debatir sobre tecnologías que pueden cambiarlo todo a mejor, pero también a peor. Es un primer paso, y la conversación es necesaria. Por el bien de las libertades y la igualdad.