Estamos viviendo una época oscura para los mercados. La crisis del coronavirus no es sólo un problema sanitario -si bien éste es el punto más importante-, y muestra de ello es la economía, la cual ha salido realmente herida de toda esta situación. Las bolsas han temblado, era lo esperado, pero aquí aparece un agente con el que no contábamos… las criptomonedas.

Bitcoin, Ethereum, Tether… Todas estas monedas basadas en el blockchain se crearon con la fiel promesa de que eran independientes y que, por eso, a ellas no les afectarían las fluctuaciones económicas a las que se ven sometidas las monedas tradicionales. Es decir, los defensores de las criptomonedas aseguraban que, en tiempos de crisis, tan sólo su sistema resistiría los envites del mercado.

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Y, ¿es esto verdad? Pues acabamos de comprobar que no. Como bien es cierto que las criptomonedas no tienen mucho tiempo, los economistas no habían tenido la oportunidad de estudiar el comportamiento de éstas en época de crisis. Desde 2012, fecha en la que comienza a ser relevante el Bitcoin, el mundo no había sufrido nada igual a esto.

La gran crisis del 2008 en la que los bancos cayeron y el sistema se fracturó le quedaba muy lejos a las criptomonedas, y las fluctuaciones que hemos vivido hasta el momento han sido todas de menor importancia. Ahora estamos en una situación realmente complicada, al nivel de lo vivido en la pasada década. Aunque esta vez no es culpa de las hipotecas basura, sino de un virus que lo ha paralizado todo, el resultado es el mismo: bolsas cayendo y monedas perdiendo valor.

Ahora es cuanto el Bitcoin y sus hermanas deberían haberse hecho fuertes y demostrar que este es su momento, que para estas crisis fueron creadas. Pues siento desilusionaros, pero esto no ha ocurrido. Es más, ha ocurrido todo lo contrario.

El Bitcoin, la criptomoneda de referencia, pasó de tener un valor de 9.150 dólares el 7 de marzo (momento precuarentena) a los 4.800 dólares del 13 de marzo (ya en cuarentena). Es decir, que en tan sólo 6 días el precio del Bitcoin bajó casi el 50%, es decir, incluso más que las Bolsas peor paradas de todo el mundo.

Esta caída sorprendió a todo el mundo, incluso a Brian Armstrong, CEO de la plataforma estadounidense de intercambio Coinbase, el cual se sinceró al afirmar que: “Observamos sorprendidos que el precio de Bitcoin está cayendo en estas circunstancias, porque esperaba lo contrario”.

Eso sí, al igual que las Bolsas, las criptomonedas están sufriendo el esperanzador efecto rebote que siempre vemos después de una gran caída así que, si bien siguen muy bajas en cuanto a valoración, poco a poco van subiendo.

El qué nos deparará el futuro no lo tenemos claro, pero las criptomonedas han realizado, sin querer, toda una declaración de intenciones: “en el fondo somos iguales que cualquier moneda”. Esta devaluación les ha quitado de un plumazo ese sello de refugio en tiempos de crisis que antes lucían orgullosas.