Hace unos días os traíamos la noticia de que con la entrada de un nuevo grupo de inversión a la estructura de Twitter el puesto de CEO -que actualmente ocupa Jack Dorsey- podría quedar vacante por desavenencias entre el cofundador y los nuevos accionistas. Pues bien, ahora parece que Dorsey ha ganado tiempo, pero no la guerra.

Pongámonos en situación, la semana pasada se hizo público que el grupo de inversión Elliott Management Corporation se había hecho con un 4% de las participaciones de la empresa y que había propuesto cuatro candidatos a la junta directiva para que reemplacen a Dorsey. Por fortuna para Jack, esto no ha ocurrido.

Odio-insultos-Twitter-respeto

Tras la reunión entre la directiva de Twitter y Elliot Management, la red social tan sólo ha cedido en una cuestión, y es que nombrará a tres nuevos directores para su junta y creará un comité para revisar su liderazgo y su gobierno. A cambio, Jack Dorsey continuará como CEO de la compañía.

Los dos nuevos miembros independientes que han entrado en la junta son Jesse Cohn de Elliott Management, que había estado liderando la acusación de la compañía contra Twitter (vamos, que Dorsey tiene al enemigo en casa); y Egon Durban, el codirector general de Silver Lake (otro grupo de inversión que metido 1.000 millones de dólares a la compañía hace poco). La identidad del tercer miembro aún no se revelado.

Y las novedades no acaban aquí ya que, tras los fichajes, la junta directiva se ha propuesto nuevas metas, y bastante ambiciosas, de cara al futuro próximo: aumentar la base de usuarios por lo menos en un 20 por ciento este año, acelerar el crecimiento de los ingresos y ganar cuota de mercado como anunciante digital.

Estos objetivos, vistos desde fuera, parecen una tarea titánica para el bueno de Dorsey, el cual sabe que su puesto de CEO depende directamente de su éxito a la hora de conseguir alcanzar estos números.

Pero también hay lugar para la esperanza, ya que si hay alguien dentro de Twitter que puede salir victorioso de esta situación es Jack, el cual está manejando a la perfección la crisis del coronavirus, dando prioridad y visibilidad a los contenidos de calidad que se publican en su red social, y demostrando que su compañía puede ser realmente útil en momentos de crisis.

Twitter y su CEO están en peligro por los nuevos accionistas

Por el contrario, tal y como apunta el experto tecnológico Casey Newton, por culpa del coronavirus los mercados de todo el mundo están experimentando grandes caídas que, con toda probabilidad, no van a ayudar a Dorsey a alcanzar sus ambiciosas metas.

Parece que Jack ha ganado tiempo, pero no sabemos si el suficiente para mantenerse como CEO de cara al próximo año. Ojalá que sí, por el bien de la red social de todos aquellos que amamos Twitter, posiblemente la última red social que se mantiene pura e impasible ante las presiones políticas.