Si hablas inglés y no has visto nunca Last Week Tonight, con John Oliver, deberías.

El inglés presenta un late night en la televisión americana en el cual señala semanalmente las pifias de la política estadounidense e internacional, habiendo expuesto escándalos como el de la corrupción de la FIFA en los mundiales hablando de “el principio de la salchicha” según el cual “si te gusta algo, lo mejor es que no sepas de qué está hecho”, o el ridículo de la Cienciología, pero esta semana Oliver ha hecho historia realizando, a su manera, la donación más generosa hecha jamás en televisión.

las week tonight

La compra de deuda privada es un mercado tan lucrativo como desalmado. Pequeñas empresas y autónomos norteamericanos tienen la posibilidad de comprar deuda, ya sea de coches que no se han acabado de pagar o deuda médica de pacientes a los que se les han acabado los recursos en mitad de un procedimiento y, malditos derrochadores, han optado por seguir yendo al médico en lugar de dejarse morir, como haría cualquier pobre que sea honrado, para ser ellos quien se encarguen de cobrarla a cambio de un pago muy reducido de ésta. A través de esta compra-venta el banco o la entidad acreedora recupera parte del dinero y es otro quien se toma las molestias de cobrarlo.

La idea puede parecer estúpida o arriesgada hasta que empezamos a hacer números y entendemos el contexto legal. Para empezar, la deuda es un producto que se compra barato. Hablamos de que se puede comprar, dependiendo de lo que estemos dispuestos a invertir, a medio céntimo por dólar, lo que significa que por 5,000 dólares nos convertimos en acreedores de hasta 1 millón de dólares. no está mal. Si a eso le sumamos que con la deuda compras los datos de los deudores incluyendo sus nombres, apellidos, DNIs, números de seguridad social, teléfono y dirección y que dependiendo del estado en el que operes, la ley está muy, pero que muy desequilibrada en tu favor, podríamos decir que si no tuviera corazón estaría metido en ese negocio en lugar del de contaros cositas por aquí.

Este contexto genera un mercado de tiburones (loansharks, como los llaman en inglés) que persiguen a los deudores siguiendo todo tipo de estrategias, no todas legales, como era de esperar y tan despreciables como la intimidación física y verbal o, como en el caso que narra uno de estos “profesionales” de la recaudación, llamando directamente al teléfono del jefe de la persona endeudada diciéndole que no desistirá hasta que su empleado finiquite el pago. Lo sabemos, hay gente que no vale ni para hacer pienso…

last week tonight

Ése no es el caso de John Oliver. En su último salto mortal con tirabuzón televisivo, Oliver montó una empresa de recaudación de deuda en Mississippi, todo sin despegarse de su ordenador, allá donde quiera que esté su oficina, que no es Mississippi, y se nombró a sí mismo presidente de la empresa. Algo parecido a lo que hizo aquella vez que fundó su propia religión, “Nuestra Señora de la Perpetua Exención” (Our Lady of Perpetual Exemption) para satirizar sobre la exención fiscal de la Cienciología y la Iglesia Católica, solo que esta vez el propósito iba más allá de la pura comedia.

nuestra señora de la perpetua exencion

La empresa Central Asset Recovery Professionals, o C. A. R. P., por el nombre en inglés de los peces de los bajos fondos que se alimentan de lo que cae a lo más profundo de las peceras, compró una cantidad de 60,000 dólares por un total de casi 15 millones de deuda médica de distintos pacientes de Estados Unidos para, al finalizar su programa, dar a un botón rojo mediante el cual, como presidente de la compañía, perdonaba inmediatamente la deuda a todos los deudores.

Según el presentador no solo lo hizo para poner en evidencia lo terrible que es que cualquier “idiota” como él se haya podido hacer con los datos y la deuda de todas esas personas sino que, además, así superaba el récord de Oprah, que consiguió una donación de 8 millones en un solo programa. Last Week Tonight acaba de duplicar esa cifra, haciendo algo mucho más importante en el proceso: demostrarnos que mientras que el Gobierno es incapaz (o peor aún, no se toma la molestia) de reaccionar a tiempo para salvaguardar el bienestar y la seguridad de sus ciudadanos, una persona con una buena idea y unos cuantos recursos es capaz de hackear el sistema para hacer este “planeta totalmente insignificante de color azul verdoso” que gira alrededor de “un despreciable sol amarillento” un lugar mejor en el que pasar la vida juntos.

Puedes ver arriba el último Last Week Tonight arriba con subtítulos en inglés, por si eso sirve de ayuda.