La Convención Nacional Demócrata ha arrancado este lunes para designar oficialmente a los candidatos del partido de cara a las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre: Joe Biden y Kamala Harris. La candidata demócrata a la vicepresidencia de Estados Unidos tiene un arma secreta que podría ser decisiva en una campaña electoral atípica: el KHive, un ejército de fieles seguidores dispuestos a defenderla con uñas y dientes en redes sociales.

Esta tropa emula al BeyHive, el grupo de fans de Beyoncé. De hecho, según informa la revista estadounidense Vox, el primer uso documentado del hashtag #KHive fue el 7 de agosto de 2018 en respuesta a un tuit en el que la exsenadora demócrata alababa la primera portada de Vogue hecha por un fotógrafo negro. La protagonista de la imagen era Beyoncé y la premonitoria repuesta de la cuenta @flywithkamala decía: “Beyoncé y su BeyHive te apoyarán en 2020. #KHive”.

https://twitter.com/flywithkamala/status/1027001182139703298

La fuerza de la “colmena de Kamala” (traducción al español de KHive) no está en su tamaño, sino en su volumen de actividad y en su nivel de organización. Según El Confidencial, las principales cuentas del movimiento tienen alrededor de 70.000 seguidores y el hashtag #KHive apenas supera las 1.000 publicaciones en Instagram.

En cambio, los fieles seguidores de Harris responden rápidamente ante cualquier ataque y contribuyen a la recaudación de fondos para la campaña. “Para los que todavía no lo sepan, Oakland (California) forma parte de Estados Unidos”, contestaba tajante @TheKHive el jueves pasado para zanjar las dudas infundadas que Donald Trump habían sembrado sobre la ciudadanía de la candidata demócrata y, por tanto, sobre su derecho a presentarse a las próximas elecciones presidenciales de noviembre.

Un comentario de este tipo podría haberlo escrito cualquier simpatizante de la ex fiscal general de California o simplemente cualquiera que se haya leído la decimocuarta enmienda de la Constitución de Estados Unidos y sepa que, independientemente del origen de los padres, toda persona nacida en territorio estadounidense adquiere inmediatamente la nacionalidad.

Lo que convierte a KHive en una herramienta útil de cara a la campaña electoral es su nivel de organización. A pesar de que Harris ya se retiró en diciembre de 2019 de la carrera por convertirse en candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos, sus seguidores han continuado en acción. El ejemplo más claro y reciente de ello son los episodios de “Live with The #KHive”, una especie de podcast lanzado en abril para hacer campaña en favor de Harris.

KHive no es la única colmena

Se abre el telón y aparece un gran escenario engalanado rodeado de cientos de personas que lucen gorras, camisetas y pancartas con los símbolos identitarios del protagonista de la noche, que repasa entre bambalinas la puesta en escena. ¿Qué es? ¿Un concierto de Beyoncé y su BeyHive? No, un mitin electoral. En Estados Unidos, hace ya tiempo que el fenómeno fan saltó del mundo del espectáculo a la política.

[Convención Nacional Demócrata de 2016. Voice of America / Public domain]

Las megacampañas electorales estadounidenses solo son posibles gracias a los miles y millones de voluntarios que sustentan a los candidatos demócratas o republicanos a lo largo y ancho del país, una red que se despliega también en Twitter, Facebook y en el resto de redes sociales. Por ello, el KHive no es un movimiento extraño en el contexto estadounidense.

Harris no es la primera candidata con contar con un ejército de seguidores. Todavía persisten en el imaginario colectivo estadounidense los Bernie Bros, apelativo con el que fueron bautizados los partidarios de Bernie Sanders en las elecciones presidenciales de 2016. Incluso el marido de Harris, Doug Emhoff, cuenta con su propia colmena: #DougHive.

Más allá del tamaño de la colmena y de sus similitudes y diferencias con sus antecesores, lo cierto es que el KHive demuestra la capacidad de Harris para mover a sus seguidores a través de las redes sociales, algo imprescindible si en el bando contrario se tiene a un candidato con predilección por Twitter como lo es Trump.

Las redes sociales ya demostraron su importancia en las elecciones de 2016, pero en la situación actual podrían acaparar todavía más protagonismo. La COVID-19 ha cambiado las reglas del juego: nada de actos multitudinarios ni de llamar a los votantes puerta por puerta. La baza del KHive puede resultar decisiva para el tándem Biden-Harris, aunque está claro que también Trump jugará sus cartas en un terreno en el que se siente cómodo.