La captura de dióxido de carbono es uno de los retos que tenemos como especie, y la culpa no es de nadie más que nuestra. Emitimos tanto CO2 a la atmósfera que nuestra obligación es hacer algo con esas emisiones sino queremos llegar a un punto de no retorno en el indeseable viaje hacia el cambio climático.

Y en este camino hacia la reducción de CO2 los investigadores han probado de todo, y la última iniciativa es utilizar arena verde, o más concretamente, mineral volcánico verde conocido como olivino, molido hasta el tamaño de partículas de arena.

[Fuente: Unplash]

Este material lo que consigue son reacciones químicas que sacan el gas de efecto invernadero del aire y lo encierra en las conchas y esqueletos de los moluscos y los corales.

Este proceso podría -potencialmente- almacenar cientos de trillones de toneladas de dióxido de carbono, según un informe del National Academies del año pasado. Y sí, parecen muchas toneladas, tantas que esto supondría más dióxido de carbono que el que hemos emitido desde la Revolución Industrial.

El problema de todo esto, que en la teoría suena tan bien, es que llevar a cabo este proceso puede ser caro, no se sabe muy bien cómo realizarse de forma eficiente y que no hay forma de saber la cantidad de dióxido que están absorbiendo las rocas.

Si bien este método se sabe que funciona, ya que el propio medio ambiente lo utiliza -la meteorización de los minerales es uno de los principales mecanismos que el planeta utiliza para reciclar el dióxido de carbono- el Proyecto Vesta lo que quiere es potenciar la captación de CO2 con su arena verde y el romper de la olas.

Los investigadores que están trabajando en el proyecto aseguran que su idea de llevar el olivino a las playas es barata, con un coste de 10 dólares para cada tonelada absorbida. Y lo que piden desde la organización es una oportunidad para probar su método en algunas playas, ya que creen que cuanto más puedan investigar en este campo mejor para el medio ambiente.

[Fuente: Unplash]

De momento todo esto es un proyecto que aún no ha echado a andar, pero sí que es otra posibilidad más que puede funcionar el día de mañana. El problema del medio ambiente es tan grande que, pese a que muchas de estas iniciativas no lleguen a ningún sitio, es necesario intentarlo con todo o no conseguiremos parar la rueda a tiempo.