El primer concierto de Travis Scott de anoche no solo fue espectacular, surrealista, vanguardista y batió un récord histórico para Epic Games. También podría marcar el camino a seguir para la industria del entretenimiento en un mundo sin eventos masivos.

La actuación fue una experiencia lisérgica de 15 minutos con un avatar gigantesco del rapero al que los 12 millones de jugadores/espectadores podíamos acompañar debajo del mar, perseguir volando por el espacio o esquivar en el escenario para presenciar el estreno de Astronomical, su nuevo trabajo. Era como Ready Player One pero molando.

De hecho, antes de seguir, detengámonos un momento en ese término: jugadores/espectadores. Si escribiera en inglés los llamaría gaudience y haría lobby para que cuajase.

Misma fórmula en un mundo nuevo

Esta no es la primera vez que Epic Games, compañía propietaria de Fortnite, crea una experiencia conjunta de música y gaming. Ya en 2018 Drake, Juju y el mismo Travis Scott se unieron a Ninja en lo que fue el stream con más espectadores del canal de un streamer por aquel entonces: 628.000 espectadores viendo el canal de un jugador.

Un año más tarde llegó el primer concierto en Fortnite. Marshmello consiguió algo que parecía imposible y más de 10 millones de personas vieron juntos una actuación del DJ con cara de nube. Fue histórico. Jamás en la historia de la humanidad un concierto había reunido a tanta gente. Hasta ayer.

Pero ahora el juego ha cambiado. Con casi 3 mil millones de personas en cuarentena alrededor del mundo y expertos advirtiendo de que no creen que haya conciertos ni eventos multitudinarios, mínimo, hasta otoño de 2021, lo que han hecho Travis Scott y Epic Games bien podría ser la nueva normalidad.

Es como Boiler Room en esteroides. Si la gente está pagando por ir a “discotecas” en Zoom, ¿cómo no van a preferir “salir” a bailar sin contagiarse junto a millones de amigos, gratis y en su videojuego favorito? Y lo que más importante, ¿cómo no van a apoyarlo los músicos que se están enfrentando a una avalancha de cancelaciones e incertidumbre sobre el futuro de las actuaciones en directo?

Espectáculos lisérgicos, cifras estratosféricas

“Vaya fumada” se repetía El Rubius durante el stream del concierto en su canal de Twitch, Folagor y su chica flipaban, The Grefg se emocionaba con las Air Max del avatar de Travis (la última colaboración del rapero con Nike) y todos bailaban y gritaban “oh, shit” cada dos por tres.

Solo ellos 3 superan los 55 millones de suscriptores en YouTube y los 6 millones de seguidores en Twitch, y muchos les acompañábamos en sus directos viendo el concierto (yo lo vi en Twitch, hablaremos de eso en un rato).

Salvo nuestra sorpresa, nada de lo que pasaba era normal. Yo no estaba encerrado en casa aguantando la cuarentena como debería, estaba en un concierto. Cada nuevo escenario, cada cambio de skin (no de vestuario) del avatar de Scott, cada tema lanzado, era otro grito, otra captura de pantalla, otro salto que daban los jugadores en el aire.

Al igual que los móviles reemplazaron a los mecheros, los saltos de los personajes de Fortnite reemplazaron ayer a los móviles. Es una comunidad rara, con sus propias reglas, códigos nuevos. Y éramos muchos más de 12 millones…

Mucho más que 12 millones

La cifra de los 12 millones son solo los jugadores que se conectaron ayer a los servidores de Fortnite para jugar, pero cuando escribo este post todavía no se ha hecho público el recuento de espectadores del evento en directo en Twitch y las reproducciones que tendrá cada vídeo del contenido en YouTube. Tampoco las de cada vídeo publicado en Instagram, IGTV o Twitter. Lo que sabemos es que serán muchos millones por encima.

Para entrar en contexto, cuando Rubius batió el récord de stream de videojuegos más visto con su campeonato de Fortnite, la cifra estimada total fue de unos 40 millones. No veo las horas de ver las cifras de un evento con 12 millones de jugadores y vete a saber cuántos espectadores.

Win win para músicos y Epic

Lo que me gustaría es conocer las cifras de ingresos para el bueno de Travis porque no será poco. No sabemos cuánto habrá cobrado Scott a Epic por la gira, pero teniendo en cuenta que el año pasado ingresaron unos 1.800 millones solo por Fortnite, consolidándolo como el juego con más ingresos del año a pesar una caída respecto a 2018, supongo que no será poco. Sumemos al contrato las skins, los lotes de equipamiento, y los gestos y puede que Travis solo eche de menos la adrenalina de los conciertos porque desde luego, el dinero le estará lloviendo mientras está en casa jugando con su hija y su avatar hace bailar a millones de chavales mientras beben y comen ganchitos en sus sillas gaming.

Pero no solo ganan ellos. Como decíamos arriba, Epic ha estado pegando bajones a lo largo de los últimos años. La maldición de ser el más popular es que acabas por hacerte demasiado mainstream y la gente se cansa.

Esa oportunidad la han aprovechado otros competidores como Apex Legends o el reciente Warzone para comerse la tostada que Fortnite le había robado previamente a PUBG y en gran parte lo han conseguido. Las cifras de Warzone han sido sorprendentes, pero ninguno ha sabido hacer lo que ha hecho Fortnite: llevar la experiencia más allá del juego y de los jugadores.

La pregunta que me hago ahora no es si Epic hará más conciertos, sino con qué artista está negociando ahora mismo para hacerlo y cómo de ajetreada va a estar mi agenda de festivales en La Isla este año.

Porque los shows que están por llegar no los pienso ver ya en Twitch. Acabo de volver a descargarme el maldito juego al que hace un año me había prometido no volver a jugar. Minipunto para Epic.